viernes, 8 de marzo de 2019

La utilización demagógica de los medios.

Es un poco incómodo pensar en los medios sin pensar en la censura, pero a la vez es imposible pensar en los medios sin pensar en la censura. Siempre pienso que para conocer un país hay que escuchar sus radios mas populares y ver su televisión abierta, y, sinceramente, la televisión y la radio argentina son paupérrimas en el peor de los sentidos. Los medios televisivos y radiales son utilizados para la peor de las demagogias: la demagogia de la ignorancia. Y eso es una verguenza: nadie puede estar sinceramente orgulloso de ser un ignorante. Pero eso es lo que hay. Marcelo Tinelli es el mayor empresario televisivo argentino. Sabe muchísimo de televisión. Muchísimo. Pero si Marcelo Tinelli osara poner en Showmatch una noche entera un show de stand up de Pablo Molinari, a nadie le gustaría, porque para el público de Tinelli Pablo Molinari es un nerd y si otra noche Tinelli pusiera en prime time un show de stand up completo de Malena Pichot al público de Tinelli no le gustaría, porque es (palabras textuales) demasiado feminista. Todos el mundo dice (en los medios) que Mario Pergolini es una de las personas que mas sabe de radio en Argentina: pero si Mario Pergolini dedicara un solo programa a entrevistar a Tom Hiddleston (Loki, para los nerds) y a Kenneth Branagh (el director de Thor, para los nerds) hablando sobre The Hollow Crown, serie de Film and Arts, perdería el tiempo: ninguno de los oyentes de Vorterix sabe que es The Hollow Crown. La muestra de que eso no solo pasa aquí está en que en el Festival de Viña del Mar el público (bien llamado "el monstruo") abucheo a una standupera. A mi me daría vergüenza: uno de los mejores standuperos actuales es el chileno Germán Garmendia, que trabajó nada menos que con Jack Black. Pero el público demagógico es así: ve películas malas porque son malas y hace críticas malas a películas buenas o muy buenas o excelentes porque durante toda su vida solo vió películas malas. Es muy duro criticar la calidad del público, pero como no soy artista sino público me pregunto: ¿por qué? ¿Por qué silbar una obra mala? Lo único que hay que hacer si una obra es muy mala es aplaudir menos fuerte. Pero los medios nos han acostumbrado a que nosotros somos personas muy inteligentes porque nos gusta la pizza y los relojes con brillitos: los chicos de trece años tienen más criterio que nosotros. La jugada más inteligente la ha hecho Netflix: contrató a Kevin Hart, cómico norteamericano y afroamericano, para que hiciera un mix de stand up con sit com donde él le cuenta a una nena de diez años (apropiadamente belicosa) la historia de los grandes personajes negros de la historia norteamericana para que la chica aprenda historia de Norteamérica. Eso es madurez cívica e intelectual. Algún día quizás, dentro de diez años, Pablo Molinari podrá hacer un stand up para Netflix, ayudado por Malena Pichot, donde le cuente a su hija la historia de Argentina sin caer en demagogias tales como que somos personas maravillosas o no sabes que rico que es el mate. Lo cierto es que no estamos preparados. Ni Pablo Molinari, que es un genio porque es un nerd, ni Malena Pichot, que es muy buena comediante y sabe utilizar el humor femenino nos representan. Nos representan Marcelo Tinelli y Mario Pergolini. El día que pueda ver ese documental en Netflix, donde seguramente aparecerá Galtieri junto con Agustín Tosco, seremos un país adulto. Mientras tanto, a seguir viendo la tele, como cuando teníamos cuatro años.

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