viernes, 8 de marzo de 2019
Causales
Cada tanto, esas notas de color sueltas que aparecen en alguna revista tipo Para Ti o Fortuna indican que la gente se casa cada vez menos. Incluso ahora, que los gays pueden casarse. Y uno los entiende perfectamente a la gente que no se casa, porque el problema de verdad no es el matrimonio, sino el divorcio. Es decir, ese espantoso momento en que descubrís es que nadie es tu media naranja y que nadie, ni siquiera Alejandro Sanz, va a curar tu corazon partido. Que uno tiene demasiados defectos y que mejor tomárselos con humor y convivir con uno mismo, que obligar a otra persona a soportarlos. Y que a la mayoría de las personas de su juventud no va a volver a verlas aunque no mueran, porque lo que en la juventud los unía y se podía perdonar en la madurez suena caprichoso, tilingo y malcriado. Y eso no es incapacidad de perdonar; eso es crecer, eso es aceptar que hay personas que a los cincuenta años van a seguir siendo tan bobas y tontas y malcriadas como cuando tenían diecisiete, pero que eso que era admirable para muchas personas en un momento dado deja de ser admirable y pasa a ser infantil y triste. No existen los niños viejos; lo que existen son los viejos caprichosos y solitarios como niños. Uno puede ser tirano de niño porque es encantador; cuando uno es adulto uno no puede ser nunca un tirano, no porque esté mal, sino porque es patético. Se nota mucho cuando una persona joven fue malcriada de chica; cuando llegan a la edad de la responsabilidad, les cuesta muchísimo aceptar que es su obligación ser responsables. Que si a tus padres les ocurre algo, tenés que agarrar la posta como sea; he visto a cajeras de supermercado de diecisiete años muchísimo más maduras que mujeres de cincuenta, lo cual nos interpela a las mujeres de cincuenta. De los hombres mejor ni hablemos: desde que tenemos los mismos derechos que ellos, se borraron. Y, por un lado, mejor así. Mejor que los eduquemos nosotras. ¿Que tipo de paternidad puede aprender un nene o una nena de un padre absolutamente ausente, aunque pase dinero todos los meses? Es un riesgo que preferí no correr; nada peor que descubrir que tu padre es, en muchos aspectos, una mala persona. Es preferible que ese chico tenga pocos juguetes. Muy preferible. Las personas que a los cincuenta años siguen jugando a los video juegos no son encantadoras para nadie, y es muy triste dejar de ser encantador. Las mujeres que a los cuarenta años siguen pensando que son las mas bellas del mundo viven en el mundo de Disney; todos somos viejos a los cuarenta, aunque no querramos serlo. Es preferible aprender a estar solo que sentirse solo con personas que ya no quiere más. Es difícil y duele muchísimo; pero todos dejamos, en algun momento, nuestra casa natal.
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