lunes, 11 de marzo de 2019
Derechos civiles
Cuando fue el debate acerca del matrimonio civil igualitario en nuestro país una de las diputadas dijo una frase que me dejó pensando: pero en Francia todavía no se aprobó esa ley. Después se aprobó en Francia, pero después que en Argentina. En Francia, la cuna de la intelectualidad y en pleno siglo XXI, un hombre no podía casarse con otro hombre solo porque la leyes no lo dejaban y una mujer no podía casarse con otra mujer porque las leyes no la dejaban. Y eso es grave, porque el matrimonio civil es exactamente lo contrario al matrimonio religioso: un divorcio es algo relativamente fácil a nivel civil. Pero para los franceses un hombre homosexual era algo sustancialmente diferente a un hombre heterosexual, cosa que todos los seres humanos adultos sabemos que es falso. Manuel Puig entendía mejor a las mujeres que yo. José Bianco entiende perfectamente a los hombres. Ambos eran homosexuales y nunca lo negaron para nada; era algo abierto, y sabido. Elizabeth Bishop era lesbiana y Alfonsina Storni era madre soltera y entiendo las poesías de ambas, y son excelentes poetisas. La idea para cualquier persona mayor de edad de que haya algo diferente a uno por su preferencia sexual, por su nacionalidad o por su religión podría ser sustentable en el Medioevo. En el siglo XXI es ridícula. Un principio básico de la educación es proteger a los ancianos y a los niños. Es lo que hacen todas las culturas. Y eso no es algo novedoso: una de las razones por las que Cartago fue destruida por los romanos fue porque sacrificaban bebes a su dios. Para los cartaginenses era aceptable; para los romanos era razón para destruirlos. Los cartaginenses era una cultura antigua, descendiente de los fenicios; pero los romanos, descendientes de los etruscos, y bárbaros a los ojos de Cartago, eran más civilizados y sabían que eso era un sacrilegio. Cuando se habla de la evolución de la humanidad, es un error. Los seres humanos no somos civilizados; somos la evolución de un tipo de simios, y eso no es lo mismo que ser civilizado. Por eso no me sorprendió demasiado cuando creció el SIDA a partir de los años 70. Africa había sido diezmada a tal punto que los pobres africanos habían terminado comiéndose gorilas y chimpances. Que en la naturaleza son nuestros primos. ¿Por qué pensamos que somos seres civilizados? Los animales viven en manada y nosotros también. Cortar arboles, criar y matar animales para usar solamente la piel, y rechazar un plato de comida cuando alguien te invita a su casa están en los mismos malos niveles de educación. La gente viajaba hace cinco siglos para conocer. Hoy viajamos por aburrimiento. Hay que leer novelas como Los idus de marzo o El rodaballo para descubrir que el ser humano es el mismo que hace doce mil años atrás. Somos animales más cultos que hace doce mil años, pero somos simios.
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