sábado, 23 de marzo de 2019
Hechos históricos que uno ve pasar mientras vive.
Nada ha cambiado, fundamentalmente, desde que tengo uso de razón. Argentina es más o menos igual, para tristeza de políticos y futuros patriotas y para alegría de los pobres pecadores, que consideramos que este paisito perdido en el sur del sur no está tan mal, después de todo y que si algún día el famoso apocalipsis llega, los argentinos seguiremos tomando mate y jugando al truco. Pero hay si un giro en el devenir de la historia política reciente que he notado, y no solo en nuestro país, sino en todo el continente latinoamericano; EEUU como gran consúl moral de toda Latinoamerica. Creo que el último gran movimiento de política exterior norteamericana hacia Latinoamerica fue el movimiento de los contras en Nicaragua y la invasión a Panamá, en la década del 80. Luego, ocurrió el gran milagro: EEUU descubrió que los países árabes eran terroristas y horribles y sofocantes (descubrimiento paralelo al descubrimiento de que el petroleo en el mundo era cada vez menos) y empezó a guerrear contra ellos. Irak, Afganistán, Irán, Siria, Egipto, Líbano, Palestina, Turquía, etc. Los países latinoamericanos (desde Tijuana hasta Rio Grande) suspiramos aliviados. Fue un hermoso suspiro que duró aproximadamente veintiséis años. Y el intento de EEUU, con sus aliados tan aristocráticos como Francia, Inglaterra, Italia y España, de volvere a opinar sobre "la terrible realidad latinoamericana" nos suena, a esta altura, como esos compañeros de secundaria a los que uno encuentra veinticinco años después y quieren convencernos de que su vida es maravillosa, pero se le ven los remiendos en las zapatillas y las entradas en el pelo. Más o menos como nosotros, pero peor porque niegan que están mal. ¿Puede EEUU hablar sobre narcotráfico si muchos de sus ciudadanos, inclusive sus niños y adolescentes, tienen problemas de adicción? Me parece que no. ¿Puede EEUU realmente hablar con cara seria sobre lo terrible que es la violencia en una favela o en una villa miseria cuando en sus escuelas y en sus conciertos ha habido masacres sobre civiles inocentes? Me parece que no. ¿Puede EEUU criticar el gasto público latinoamericano en educación y en salud cuando en sus hospitales y en sus escuelas hay problemas reales, concretos, graves? No puede. ¿Puede EEUU hablar en contra de los intelectuales populistas latinoamericanos, o los izquierdistas, o los liberales o los trotskistas o los socialistas cuando en su país repetidas veces se golpea a la gente negra solo por ser negra, al latinoamericano solo por ser latinoamericano y al gordo solo por ser gordo? No tiene ningún tipo de autoridad, ética, moral, ni de ningún tipo. Es más, ningún país europeo puede. En países donde el fascismo y el neonazismo crecen, y la peor misoginia y el peor chauvinismo ¿porqué quieren solucionar los problemas del tan molesto Tercer Mundo? No los solucionen. Los solucionaremos nosotros. Que los países del Primer Mundo solucionen sus problemas primero y luego, cuando no tengan neonazis, ni esvásticas pintadas sobre tumbas de judíos, ni les peguen a los inmigrantes y las escuelas y los hospitales estén abiertas para todos los que las necesiten, que vengan aquí y nos cuenten como hicieron. Y si no lo hacen, ni se molesten en venir a explicarnos nada; quedense en Connecticut, en Turín, en Los Angeles, en Paris, en Londres y en Madrid. Y no molesten a los pobrecitos sudacas.
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