a Pablo Díaz
Flor o acero. Ni angel ni desangel. Solo la verdad desnuda. Me llamo Horacio y recuerdo que tocaba la persiana de mis padres con una moneda para que supieran que volví y que estaba vivo. Soy Horacio para siempre, pero nunca volveré, pero hay uno que sé que contará nuestra historia y que no nos olvidará nunca. No queríamos nada y queríamos todo: el medio boleto para ir al secundario. Para estos rascabuches asesinos y violadores somos terroristas, pero esto son ellos: rascabuches asesinos y violadores, que se meten con nosotros porque no se animan a meterse con la jermu, que los tiene cagando, ni con Massera, ni con Videla, ni con el curita que viola menores: hijos de puta que van a misa todos los domingos y se quedan con casas ajenas. Moriremos nosotros, lo sabemos y aunque vamos a morir cantamos a Sui Generis y La Maquina de hacer Pajaros,aunque el viejo de al lado quiere que cantemos Zamba de mi esperanza y Luna Tucumana. Charly le gana por goleada a Atahualpa, dice una de las chicas. Está bien, chicos, cantemos Estación, se ríe el viejo de al lado. Y después La Cumparsita. Por lo menos, a Pablo lo blanquearon y escribirá nuestra historia que es también su historia.
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