martes, 19 de marzo de 2019

Educación de élite

Una de las más extrañas teorías sobre la educación es probablemente la educación de elite. Eso no existe. No existe acá, en Argentina, pero  tampoco en UK, ni en Estados Unidos, ni en China, ni en Israel ni en Sudáfrica. La educación de élite es hija de la invención de la infancia y de la adolescencia. Antes las familias educaban a los hijos en su casa, y si se podía a cierta edad se lo mandaba a algún colegio; como no existían vacunas ni anticonceptivos, los niños eran muchos generalmente y pocos sobrevivían. Al niño se lo cuidaba, pero no se lo sobreprotegía. Pero desde que los padres pueden optar por tener un solo hijo, y tienen los dos trabajos, la escuela de jardin de infantes, primaria y secundaria se volvió un campo de batalla. Lo cual es ridículo. Trabajo en el sistema universitario argentino y he recibido ingresos de personas con Síndrome de Down. En la primaria donde iba mi hijo había chicos con alguna discapacidad (visual, o de aprendizaje) y se los integró perfectamente. Pensar que tu hijo va a ser mejor por ir a una escuela con chicos muy inteligentes es de una irrealidad galopante; lo único que vas a lograr es que a los diecisiete años sea un adulto joven discapacitado social, es decir, completamente incapaz de integrarse a la sociedad adulta, donde ya no va a estar protegido por su dinero, por su conocimiento, por su género, o por su ropa. Ese joven no va a poder conseguir un trabajo ni mantenerlo, ni va a poder tener amigos adultos, ni va a poder relacionarse normalmente con otras personas; su única referencia va a ser siempre su familia de origen. En mi barrio los llamamos, con cariño, nenes de mamá. Si uno realmente quiere que su hijo de adulto no pase papelones, ni lo lleven preso, y que tenga criterio propio a la hora de ganar su dinero y de administrarlo, lo ideal es no mandarlo a ningún colegio de élite y pasar más horas con él cuando es pequeño.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario