domingo, 17 de marzo de 2019
El ego masculino
El verdadero ego masculino pasa por... el trabajo. A un hombre podés hablarle mal de la novia, de la hija, de la suegra y del suegro, del padre y del tío y te van a decir, tenés razón, mi novia es una loca, mi suegra es una bruja, mi tío es un personaje y mi viejo se murió, pero siempre me dió consejos malísimos porque se creía que era Martín Fierro. Pero si le tocás su trabajo. Una vez osé decir en una reunión de amigos, mientras estábamos hablando de Thelonius Monk y otros grandes del jazz, que a Roberto Pettinato lo odiaban todos los saxofonistas porque era un mal saxofonista. Fue un comentario de onda, pero no sé como llegó a los oídos del mismísimo Pettinato. Y... se ofendió. Se ofendió mucho. Yo no sé nada de saxofón y no sé demasiado de jazz, solo repetía lo que decían otros saxofonistas, que sabían más de jazz que yo. Pero Pettinato se ofendió conmigo. E intentó varias veces hacerme ver que estaba equivocada; no lo logró. Triste. Pettinato sigue sin ser un gran saxofonista; hace muy buenos chistes y es nuestro David Letterman, pero como saxofonista, bueno, escuchamos a Charlie Parker o a Miles Davies. Todo bien, señor Pettinato, si quiere me viene a buscar a mi casa, barrio La Tablada, Rosario, Argentina, si pregunta me encuentra enseguida y bueno, que pase lo que tenga que pasar. Como dice el Diego Maradona, Segurola y Habana. Igual, La Rubia Tarada es un gran tema. Saludos cordiales.
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