domingo, 17 de marzo de 2019

Las crónicas de The Lapiszlazuli Bird

Finalmente escribí las letras de las dos canciones. Mentira, no las compuse yo, sino que recurrí al ático y a las letras que había escrito mi hijo mayor cuando tuvo su primer enamoramiento. A Goldie, a Drusilla y a Ferdinanda les encantaron y a las dos horas ya teníamos línea melódica, percusión, bajo y base de batería. Le envié un mensaje de texto a mi hijo contándole la buena nueva. La respuesta no fue la esperada.
-¿Que hiciste que?
- Nada, son esas canciones viejas tuyas que les compusiste a tu primera novia, Lydia, y a tu segunda novia, Gabrielle.
- Eres el peor padre del mundo- me dijo mi hijo y me cortó la comunicación. Mi hijo nunca le corta la comunicación a nadie, ni siquiera a su hermana cuando se pone muy latosa.
Apesadumbrado fui a la cocina a comerme tres sandwichs de mantequilla de maní con jalea de frambuesas. Pero no tuve suerte.Allí estaba mi esposa, con cara de pocos amigos y mi hijo menor.
- Como se te ocurre querer hacerte famoso a costa de las desgracias amorosas de tu hijo- fue todo lo que dijo mi esposa.
- Eres peor que Theon Greyjoy- dijo mi hijo menor. Eso dolió.
- Bueno, ocurre que Goldie y Drusilla y Ferdinanda...
- ¿No puedes escribir una poesía de amor? ¿Que clase de monstruo sin sentimientos eres?- me dijo mi esposa.- Hoy duermes en el sofá o en el cuarto de invitados.
Preferí el sofá. Principalmente porque el cuarto de invitados no tiene calefacción. Pero pensé que mi esposa, mi hijo mayor y mi hijo menor estaban exagerando; no era el peor padre del mundo (esa categoría entra para Eddard Stark) y mucho menos era Theon Greyjoy. Ni siquiera era Robert Baratheon. Ni siquiera Varys. He estado demasiado ansioso por la última temporada de Game of Thrones últimamente. Por eso, decidí que las canciones seguirían su curso, total, soy un hombre viejo. Y con diabetes. Pensando en eso me comí un (solo un) merecido sandwich de jalea de frambuesas y mantequilla de maní. A la tarde siguiente estaba en el ensayo. Por los ojos rojos de Drusilla y el silencio de Ferdinanda llegué a la conclusión de que habían decidido separarse y que esta vez era para siempre. Goldie tenía a Furio, su hijo, a upa.
- Puse un disyuntor para que no se electrocute, tío, así que no te preocupes. Además este ensayo va a ser breve. Las canciones ya nos salen casi perfectas.
Era cierto. Me enorgullecí de haber gastado una hora a la semana durante más de treinta años en practicar batería. Aunque claro que la magia viva la hacían Drusilla y Ferdinanda. Goldie solo hacía coros en una de las canciones.
- Podríamos hacer un cover de Eric Clapton, también- propuso Goldie.
- Estaría bien. ¿Tears in Heaven? ¿Layla?
- No, me gustaría más St. Louis Blues- dijo Drusilla.- Es un hermoso tema y sería un homenaje a Nueva Orléans.
- Está bien. St. Louis Blues será.
- Uña y carne- dijo Goldie, guiñándome un ojo. Furio se había quedado dormido en su puff. Era un bebé adorable, de esos gordos y rozagantes.
- Piensas que está muy gordito ¿no es cierto?- me dijo Goldie- Será delgado y vegano cuando sea adulto, te apuesto lo que quieras.
- ¿Cuanto es lo que quieras?
- No sé. ¿Un paseo en el zoologico de mascotas? Desde que lo tuve al pequeño Furio furibundo, mi vida es un poco, ya sabes, monótona. Por suerte. He visto lo que le pasa a la gente que quiere tener vidas interesantes. Terminan muertos. O en la cárcel. O,peor aún, casados. Como tú.
- ¿Por qué no crees en el matrimonio?
- ¿Por qué tendría que creer?- mientras Drusilla y Ferdinanda se iban, Goldie alzó a Furio y lo puso contra su pecho. - Tu crees en el matrimonio. ¿Te pido que te divorcies? No. ¿Porqué yo tendría que creer en el matrimonio? ¿Por qué me pides que me case, que perdone y que comprenda? Mi mayor pecado ha sido tener un hijo de soltera y seguir fumando cigarrillos caros a escondidas de mi madre. Y sin embargo para el día de la madre siempre le regalo algo. Ella adora a Furio. Creo que el día más feliz de su vida fue cuando le festejamos el primer año. Yo hice la torta: un desastre, un desastre real, un choque de aviones en chocolate, Rocklets y Kit Kats, ya sabes. Pero creo que Furio estaba feliz.
- Es un niño feliz.
- Por eso. ¿Por qué tendría que perdonar y casarme con alguien que no quiero? ¿No es cruel lo que me estás pidiendo?
-Visto desde tu lado, si. Nunca lo pensé así, pero es cierto. Es cruel que quieran casarte con alguien a quien no quieres.
- Ni siquiera se necesita ser abogado para darse cuenta de eso.
- Claro, sobrina. A propósito, las letras de las dos canciones son de mi hijo mayor, no mías.
- Grandioso. Se enterará todo Ohio y se hará famoso.
- Está enojado conmigo.
- ¿Por qué? ¿Por ser una estrella de rock? Por favor, imaginate todas las mujeres que se arrastrarán a sus pies.
- Ya está grande para eso.
- Ningún hombre está grande para tener muchas mujeres. Míralo a Brad Pitt. Está entre Angeline Jolie y Jennifer Aniston. Y aún no se decide. Pero, claro, es Brad Pitt.




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