martes, 12 de marzo de 2019
Nestor García Canclini
Es uno de los mejores antropólogos argentinos y mi lectura de Culturas Híbridas, Poderes Oblicuos en los años 90 me hizo darme cuenta de algo importante: casi todos los intelectuales argentinos, desde Beatriz Sarlo hasta Marcos Aguinis, pasando por Martín Caparrós, no veían la realidad. Hablaban del pasado. Hablaba de la Argentina de los setenta, cuando éramos una sociedad de clase media. Y en los noventa la Argentina era puro tercer mundo. Los intelectuales no podían verlo, porque ellos eran de clase media y nadie los iba a contradecir, porque la gente que vive en la villa miseria o en los barrios obreros no leen a Sarlo, ni a Aguinis, ni a Caparrós. Ni les interesa porque una persona pobre sabe de su pobreza: los únicos que intelectualizan la pobreza son los intelectuales. Pero el único que describió la Argentina en los noventa fue Garcia Canclini, cuando contaba que en México los chicos adolescentes pintaban los monumentos oficiales con graffittis; esto ocurría también en Argentina. El pensamiento de Argentina es de primer mundo, y segun todos somos clase media, pero la realidad es que a diez cuadras de mi casa esta una de los barrios mas peligrosos del mundo, donde ni los colectiveros se animan a entrar, y cuando tenía menos de diez años hubo una enfrentamiento entre narcos y policías con ametralladoras. Nunca entendí porque los intelectuales argentinos, salvo escasas y honrosas excepciones, eran incapaces de ver lo obvio: que la mayoría de los argentinos somos pobres, salvo cien, doscientas personas. Que somos tan pobres como los chilenos o los brasileños, con la muy buena excepción de que aquí la educación universitaria y la salud son muy buenas y son gratis, lo cual mejora la calidad de vida de las personas pobres sustancialmente. He recibido muchas ingresos en la facultad de jóvenes que terminaron el secundario y muchos de esos jóvenes son hijos de madres solteras o de padres solteros, y a veces sus padres no terminaron la primaria, pero nadie en Argentina piensa que eso es un obstáculo para que entren a la universidad. Esa incapacidad de los intelectuales de Argentina para ver la realidad es algo a la vista para cualquiera: Sebreli escribiendo libros contra el futbol (para cualquier argentino el futbol es más importante que Sebreli) o el suplemento feminista de Pagina 12, Las 12, publicando un articulo en contra de Maru Botana porque es rubia y de clase media alta (hubo muchas autoras feministas rubias y de clase media alta) muestran que desconocen la realidad a niveles de delirio. En la Argentina ni las ciencias sociales, ni el arte, son algo demasiado importante y no se plantea para que se va a educar en la universidad: entonces después tenemos un montón de taxistas universitarios quejándose del tránsito.
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