lunes, 11 de marzo de 2019

Niveles de lenguaje

Hay algo que notan todos los escritores, incluso los malos, incluso los muy malos, sobre todo cuando deben escribir un diálogo: cuanto mas pobre es una persona, habla más correctamente. Oigan a un futbolista, a cualquier futbolista, cuando tiene que hablar después de un partido: la mayoría de los futbolistas son de estratos sociales bajos o medio bajos, acaban de correr una hora y media, pero los envian a dar una conferencia de prensa, van y, en vez de enojarse con los periodistas, explican por que perdieron el partido. Eso es tener mucho dominio del lenguaje: explicar porque salió mal algo que podría haber salido bien, pero que no salió bien. Cuando uno le pide una descripción de su casa a un nene de siete años que vive en la villa del Retiro, el nene la describe perfecto y hasta la dibuja y si es nena le pone brillantina.
Pero a medida que se sube en el estrato social, al contrario de lo que podría pensarse, el lenguaje es más paupérrimo. Un stocker de Wall Street casi no tiene lenguaje propio: solamente sabe de acciones de marcas. Gana mucho dinero, es cierto, pero no sabe que hacer con él porque lo único que tiene es mucho dinero y el dinero en sí mismo no sirve para mucho. Sirve para construir una casa, por ejemplo o para comprarse un libro o para comprarse un pantalón. Y el stocker de Wall Street perdió esa habilidad que tienen un futbolista y un nene de siete años:  la capacidad de abstracción. La capacidad de describir una casa o un partido de futbol. Por eso los economistas, en su mayoría, no saben comunicar sus ideas: porque no pueden abstraer una idea. Lo mismo pasa con las mujeres (no todas por suerte) de clase alta. Si a una nena de siete años una le pregunta como es el vestido preferido que acaba de ver en una juguetería y que su papá y su mamá no le compraron, la nena lo va a describir con lujo de detalles. Ahora, si a una mujer de clase alta se le elogia una cartera que acaba de comprarse, va a decir: es una Louis Vuitton y salió mil dólares. ¿Podría describir esa cartera? ¿Podría decir porque compró esa y no otra mas linda? No podría. Porque para ella lo importante no es la cartera, tiene miles: lo importante es que es Louis Vuitton y que salió mil dólares que es (todos lo sabemos) demasiado dinero para una cartera. Y yo lo sé porque hace dos días atrás me compré una cartera hermosa por diez dólares. Una cartera que la señora de clase alta despreciaría; pero a mí me gustó. Y yo gano mucho menos dinero que esa mujer, pero el dinero que gano lo gasto en las cosas básicas y el que me sobra lo uso en comprar libros y pagar Netflix, Spotify y el cable. Yo, con un sueldo de menos de mil dólares al mes, tengo más libros y sé más de música, de moda y de economía y de historia que una mujer que jamás en su vida tendrá que trabajar para vivir. Porque yo invierto bien mi dinero: lo invierto en educación y, si me enfermo, en salud. Y la lógica de porque hago esto es la más básica: porque mi abuela, la que nos cuidó a mi hermano y a mi cuando eramos niños y que murió cuando yo tenía veinticinco años, y que no terminó la primaria y trabajó muchos años de mucama, tenía mucha más cultura y educación que la mayoría de las mujeres que he conocido. Hablaba mejor, se expresaba más, era más centrada y si yo le preguntaba de música o de cine, su gusto era impecable. Por eso invierto mi dinero en libros: porque puede ser que el mundo se termine mañana, pero al menos si muero habré leído muchos libros.

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