sábado, 23 de marzo de 2019
Acciones civiles
Ningún científico se anima a hablar en contra de los plaguicidas y herbicidas aprobados por la ley argentina. Hecho. Los pocos científicos que han investigado el tema han sido amenazados y amedrentados por no se sabe quién. Hecho. En las zonas rurales, donde antes la vida era dura pero al menos la comida era natural ahora la vida sigue siendo dura pero crecen las malformaciones, los abortos espontáneos y las muertes por cáncer. Hecho. Si uno ve fotos de la gente que trabaja en las zonas rurales fumigando se ve gente que parece de ochenta y solo tiene cuarenta años. Hecho. En EEUU un jardinero con cancer terminal acaba de ganar un juicio contra Bayer Monsanto porque el tribunal entendió que fue el glifosato lo que le produjo el cancer. Hecho. Aqui en Argentina medios de comunicación, diputados, ministros, jueces y concejales siguen insistiendo en que los plaguicidas y pesticidas agroquímicos son necesarios y que "no hay suficientes pruebas". Hecho. En principio, invitaría a la gente que dice que los plaguicidas y pesticidas agroquímicos son saludables a que se vivan un vaso de Rond Up un día y un vaso de agua con carbofuran otro día; si son tan saludables, a la semana estarán rozagantes, como si hubieran tomado jugos detox. Los agroquímicos industriales no solo afectan a la gente que lo aplica, sino también a la gente que lo consume, o sea los que vivimos en las ciudades. Una manzana, una naranja o un higo rocidados con veneno ya no son saludables. Es poco lo que como ciudadanos se puede hacer si los medios masivos (que son masivos porque son muchos y aturden todo el día), la justicia, el Congreso y el Ejecutivo de un país decidió no hacer nada acerca de este tema, excepto no comprar más verduras y frutas fuera de estación, comprarlas en verdulerías y en ferias agroecológicas, no en supermercados, y comprar verduras y frutas que no tienen muy buen aspecto. Suena raro pero he estado entre árboles frutales de chica y las frutas y verduras en la vida real no son tersos y lustrosos como los del supermercado; son más bien feúchos y chicos y a veces con bichitos, pero riquísimos. Es muy poco lo que podemos hacer en realidad. Eso y esperar que el gobierno, la ciencia, la justicia y los medios empiecen a pensar que es más importante la salud de la población que el bolsillo de las empresas multinacionales y los agroexportadores.
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