domingo, 3 de marzo de 2019

Rafael Spregelburd

En un país con muchos y muy buenos actores, destacarse es difícil, pero Rafael Spregelburd lo logra sin grandes estridencias. En El hombre de al lado, una de las mejores películas argentinas de los últimos años, es imposible notar que está actuando : una se pasa toda la película pensando que Spregelburd es ese arquitecto maníaco y bastante pretencioso, que odia secretamente a su vecino solo porque el vecino quiere hacer una ventana en su propia casa. Daniel Araoz como el vecino está impagable, pero no sería el personaje querible que termina siendo, si Rafael Spregelburd no se esforzara al máximo en que su personaje fuera ambiguamente desagradable. En Perdida, donde comparte cartel con Luisana Lopilato, se criticó su aparente falta de convicción al actuar; pero,sin spoilear el final de la película, me pareció apropiado que su personaje no fuera un hombre vehemente, ni convencido: es un ser humano superagradable, que aparentemente adopta y tutela a una chica con problemas que quiere ser policía y, sinceramente, suena poco probable que la policía que encarna Lopilato hubiera confiado en un jefe de policía machista y autoritario. Confía en él porque parece buena persona y quizás para sus propios parámetros (los del jefe de policía que encarna Rafael Spregelburd) lo es. Spregelburd es uno de los mejores actores de nuestra generación y además es una de las mejores voces reflexivas sobre lo que significan el teatro y la cultura dentro de nuestro país.

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