lunes, 4 de marzo de 2019

Para que sigue existiendo


Si uno es muy ingenuo y mira series y películas norteamericanas todo el día, puede llegar a concluir que una Agencia Federal de Inteligencia sirve para dos cosas: para prevenir crímenes y si el crimen se comete, para encontrar pronto a los culpables del crimen. Pero en Argentina, por esas cosas misteriosas del realimo mágico, esto no es así; la tasa de crímenes no baja demasiado, pero, peor aún, si ocurre un asesinato,una amenaza, un incendio o un robo sospechoso el damnificado muchas veces tiene miedo incluso de denunciarlo a la policía -que supuestamente es la que tendría que ocuparse de este tipo de denuncias. Si un fotógrafo es arrestado no pasa nada.  Si un periodista es amenazado de muerte y después aparece muerto no pasa nada. Si se ponen audios privados de gente famosa o más o menos famosa o que por ahí no es nada famosa, pero como los argentinos somos pocos y nos conocemos mucho puede llegar a serlo, en los medios masivos, no pasa nada. Si secuestran al padre de un actor, mala suerte, que pague rescate y lo liberen. Si hay una persona muerta en un local nocturno, y casualmente ahí había agentes de inteligencia federales, los muchachos estaban distrayéndose. Que me perdone la gente que hace inteligencia en este país, pero en ningún país del Primer Mundo nadie confiaría jamás en un agente de inteligencia que tiene hábitos tan extraños. En el Primer Mundo que tanto se invoca si un agente de inteligencia se ve relacionado de alguna manera con drogas o con prostitución se lo despide, porque es lo mínimo que se le puede pedir a un agente de inteligencia de un país en serio: que si quiere distraerse lea a Umberto Eco o escuche a Natalia Lafourcade, pero no que vaya a un local nocturno con gente de la farándula. Los boliches nocturnos son indudablemente glamorosos y divertidos; pero si lo que te gusta es el boliche y la noche, no seas agente de inteligencia. Un agente de inteligencia de verdad no puede consumir drogas ni alcohol ni siquiera jugar al póker porque supuestamente está sirviendo no a un gobierno de turno, ni a una empresa, ni a un multimedios, ni a su familia; está sirviendo a la nación, y la nación argentina somos todos los argentinos, no los argentinos ricos, no los argentinos pobres, no los de clase media, no los universitarios, no los que no terminaron la escuela primaria: a todos. Vuelvo entonces a mi pregunta inicial: si no sirven para prevenir crímenes y tampoco sirven para investigar crímenes ¿para que siguen existiendo servicios de inteligencia en nuestro país? Isidoro Parodi, un reo ficticio creado por Hector Bustos Domeq, era mucho más eficiente que ellos y, tristemente para la dura realidad argentina, tenía la desventaja de no existir en la realidad.

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