Si
uno es muy ingenuo y mira series y películas norteamericanas todo el
día, puede llegar a concluir que una Agencia Federal de Inteligencia
sirve para dos cosas: para prevenir crímenes y si el crimen se
comete, para encontrar pronto a los culpables del crimen. Pero en
Argentina, por esas cosas misteriosas del realimo mágico, esto no es
así; la tasa de crímenes no baja demasiado, pero, peor aún, si
ocurre un asesinato,una amenaza, un incendio o un robo sospechoso el
damnificado muchas veces tiene miedo incluso de denunciarlo a la
policía -que supuestamente es la que tendría que ocuparse de este
tipo de denuncias. Si un fotógrafo es arrestado no pasa nada.
Si un periodista es amenazado de muerte y después aparece muerto no
pasa nada. Si se ponen audios privados de gente famosa o más o menos
famosa o que por ahí no es nada famosa, pero como los argentinos
somos pocos y nos conocemos mucho puede llegar a serlo, en los medios
masivos, no pasa nada. Si secuestran al padre de un actor, mala
suerte, que pague rescate y lo liberen. Si hay una persona muerta en
un local nocturno, y casualmente ahí había agentes de inteligencia
federales, los muchachos estaban distrayéndose. Que me perdone la
gente que hace inteligencia en este país, pero en ningún país del
Primer Mundo nadie confiaría jamás en un agente de inteligencia que
tiene hábitos tan extraños. En el Primer Mundo que tanto se invoca
si un agente de inteligencia se ve relacionado de alguna manera con
drogas o con prostitución se lo despide, porque es lo mínimo que se
le puede pedir a un agente de inteligencia de un país en serio: que
si quiere distraerse lea a Umberto Eco o escuche a Natalia
Lafourcade, pero no que vaya a un local nocturno con gente de la
farándula. Los boliches nocturnos son indudablemente glamorosos y
divertidos; pero si lo que te gusta es el boliche y la noche, no seas
agente de inteligencia. Un agente de inteligencia de verdad no puede
consumir drogas ni alcohol ni siquiera jugar al póker porque
supuestamente está sirviendo no a un gobierno de turno, ni a una
empresa, ni a un multimedios, ni a su familia; está sirviendo a la
nación, y la nación argentina somos todos los argentinos, no los
argentinos ricos, no los argentinos pobres, no los de clase media, no
los universitarios, no los que no terminaron la escuela primaria: a
todos. Vuelvo entonces a mi pregunta inicial: si no sirven para
prevenir crímenes y tampoco sirven para investigar crímenes ¿para
que siguen existiendo servicios de inteligencia en nuestro país?
Isidoro Parodi, un reo ficticio creado por Hector Bustos Domeq, era
mucho más eficiente que ellos y, tristemente para la dura realidad
argentina, tenía la desventaja de no existir en la realidad.
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