domingo, 17 de marzo de 2019
Oh, maldito narcotrafico
Vengo escuchando que el narcotrafico es el gran problema de nuestro país desde que tenía nueve años. Y es, claro, mentira. El gran problema en la Argentina es la injusta distribución de la riqueza, la gente que quiere que el dolar y el euro esten bartatos para irse a Europa o a Miami, la represión indiscriminada contra adolescentes por portación de cara, lo dificil que es conseguir un trabajo en blanco, la burocracia inútil hacia personas que quieren estudiar o tratarse un cáncer, lo caro que está comprarse una casa o alquilar un departamento, la mucha gente que quiere que un I Phone o un Samsung les salgan regalados. No el narcotráfico ni la drogadicción. Hay mucha gente que trafica droga, pero es por una razón muy simple: es más fácil traficar droga que trabajar. Es más fácil venderle anfetaminas y extasis en discotecas a chicos de quince y dieciseis años que aprobar el secundario. Es más fácil fabricar pasta base y hacersela fumar a Pity Alvarez que estudiar ingeniería en informática. Es más fácil traer marihuana del Paraguay y armar porros y darselos a los chicos a la salida de las escuelas que ser maestro de primaria. Es ser muy hijo de puta, es cierto, pero este país está lleno de hijos de puta y de hijas de puta y las putas, si quieren ofenderse, que se ofendan. Pero en Argentina ninguna mujer puede decir que es prostituta porque "fue obligada". Acá podés ser ingeniera, profesora de Letras o médica ginecóloga. No he conocido a casi ninguna madre, aún las que viven en la peor de las miserias, que no aspirara a un futuro mejor para sus hijas, que no estuviera orgullosa de ellas. Así que, en Argentina, digo, como que tenemos pocas excusas para ser narcotraficantes y prostitutas; pero, bueno, siempre le podemos echar la culpa a Dios, que probablemente no exista y si existe, se ríe de nosotros.
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