lunes, 4 de julio de 2016

Seamos machos y hablemos de periodismo.

Empecemos por lo básico. Robert Fisk es periodista. Va a las guerras y cuenta sobre ellas. Eso es ser periodista. Si escribís columnas de opinión en un diario, no sos periodista. Das tu opinión sobre algo. No es lo mismo, no es comparable para nada. A Robert Fisk lo pueden matar en cualquier momento, a vos no porque tu opinión - mal que te pese- es tan válida como la del almacenero de la esquina. Eso para empezar.
Para seguir, veo que en el periodismo últimamente hay un amor por los rumores que son dignos de un programa de chimentos -todo el mundo los disfruta, no seamos hipócritas. El periodismo no se basa en rumores. Se basa en hechos. Se basa en un crimen, en un ataque patotero, en una coima, en un arrebato callejero, hasta en un bache. Eso es ser periodista. Investigar algo que ya ocurrió.
Tercero, y esto es lo más importante de todo: el periodista tiene que ser el personaje más ético de todos, si quiere ser creíble. No revelar fuentes, si sus fuentes corren peligro. Jamás usar métodos de espionaje, porque son totalmente antiéticos. Jamás argumentar sobre la vida privada de las personas a las que se refiere, porque es espantoso y además porque el que responde puede decir: estás violando mi derecho a la privacidad, amparada en el artículo 14 de la Constitución Nacional. Te puedo hacer un juicio por eso y te lo gano. No solamente te lo gano, me lleno de plata. Toda la plata que tenés, toda esa guita que a vos te importa tanto para hablar boludeces sobre mí, va a ser mía. Porque vos abriste la boca y yo no. Obviamente nadie lo hace, porque la justicia argentina es kafkiana. No, yo creo que es al revés, Kafka inventó la justicia argentina. Pero si usás todos esos métodos, no sos periodista. A lo sumo, tenés una columna de opinión.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario