sábado, 16 de julio de 2016
Por qué no me casé con Roberto Pettinatto, el verdadero hombre de mi vida.
Además que su frase para levantarme fue histórica y quedara para siempre en el manual de lo que no hay que hacer si querés conseguir a una mujer que es, básicamente, el tateti, ahora que lo pienso tuve una suerte bárbara. Ahora tendría veinte hijos, como mínimo, trescientos hijastros y nada para comer porque si para algo tiene Pettinatto habilidad es para que lo echen de todos lados. Encima vive de tocar el saxofon y de haber compuesto La rubia tarada. Y ahora SADAIC no paga nada. Petti, no te preocupes, estamos mejor así. Eso nos pasa por ser tan accesibles, tan enfermeros, tan buenas personas. Anytime, my love.
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