En otros países los ídolos son David Letterman o Jay Lennon o Jerry Seinfeld o Chris Rock. Acá no.
Acá los ídolos masculinos son, en orden jerárquico: Marcelo Tinelli, Mario Pergolini, Gustavo Sofovich (aunque ya murió), Alejandro Fantino, Eduardo Feinmann, Baby Etchecopar, etc, etc. O sea, una oda al porque no soy torta. Habiendo tanta chica buena y linda y que le gusta el chocolate por ahí, porque, porque... Uno peor que el otro. Tendrían que filmarse por tres días completos, oir lo que dicen ante cámara y entonces por ahí los hombres del país por ahí se darían cuenta: ah, por eso hay cada vez más lesbianas y bisexuales y por eso mi mujer me dejó por mi personal trainer. No, pero no lo son, son los ídolos. A mí personalmente cada vez que escucho hablar a uno de esos personajones me dan ganas de hacerme traficante de alfajores jorgitos solamente para que me metan en una cárcel de mujeres y encontrar alguna chica buena y esforzada, que no faltan en este país. Pero, claro, la segunda opción es buscar una chica. Y tampoco...
Las mujeres acá son Susana Gimenez, o Moria Casán o Graciela Alfano. Aunque tengan quince años. Son ellas. Son las ídolas nacionales. Pueden ser heterosexuales, bisexuales, lesbianas o plurisexuales, pero todas son en el fondo Silvina Bullrich. (Buscar la anécdota de lo que le contestó Mujica Lainez a la Silvina cuando ella lo acusó de llegar tarde para llamar la atención. Vale la pena la respuesta. Está en Descanso de caminantes, de Adolfo Bioy Casares). La mujer argentina puede ser de todo menos dos cosas: virgen (es rara) o callada (es una zorra). La mujer argentina tiene que hablar del tamaño, de la cantidad, de la calidad, del color, del olor de sus amantes y sobre todo del nombre. Si sus amantes son el albañil de la vuelta no vale para nada. La mujer argentina tiene que acostarse con Al Pacino y con Sonia Braga y con los dos mejor. Somos así, no hay vuelta que darle.
El único que la tiene clara en esta es Roberto Pettinatto. Es el David Letterman argentino. Dice con todas las letras: la mujer más deseada por los argentinos es Florencia de la Vega. Y eso no es problema de Florencia de la Vega. Es problema de los argentinos. Somos la Gata Flora, los reyes de la histeria, los campeones del no sé porque vivo acá. Por eso no nos aguantan en ningún lado. Un beso, Petti, acertás siempre.
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