Diario de Amalia.
Doce y media de la noche. Durmiendo como una santa, feliz, mañana no tengo que hacer casi nada salvo deslomarme en el trabajo. Y suena el bendito celular.
- ¿Vos sabías?- me dice una voz llorosa.
- Yo... Para un poco. ¿Quién sos?
- Soy yo, yo. La Peco. Me dice Germán que te contó. ¿Cómo no me dijiste nada? Karen está con Gretel y vos no me dijiste nada, hija de puta.
Germán y la reputísima madre que te reparió. Sos un estómago resfriado del orto.
- Bueno, si, no, Peco, cálmate un poco. Si, si, el me contó, pero obvio que no te iba a decir nada para no lastimarte. Solamente por eso.
- Andate a la puta que te parió Amalia. Vos, Patricia y Karen se pueden ir a la concha de su madre. Seguro que Karen se está encontrando con Gretel desde antes de que yo quedara embarazada y las tres se están cagando de risa de mí. Y encima ahora me las voy a tener que cruzar todos los días, besándose y abrazándose en la puerta de mi casa.
Hay un montón de sonidos lluviosos y llorosos del otro lado del teléfono y se corta la comunicación. Me siento re culpable. Es cierto, por ahí le tendría que haber contado. Me siento re mal. Soy muy mala amiga. La llamo a Karen. Me atiende (que suerte que tengo) Gretel.
- Hello, hello, Es la casa de Karen y Gretel, el hogar feliz.
Ah, bueno. La chica paso de odiar el lesbianismo a volverse la torta del año.
- Hola, soy Amalia. ¿Me darías con Karen?
- ¿Por qué?- me dice Gretel.- Está durmiendo.
- Tengo que hablar con ella.
- Ahora la despierto. Karinita, te llama Amalita, my love.
- ¿Qué pasa, Amalia?
- Pasa que te estás curtiendo a Gretel y que la Peco se enteró y que me llamó a mí para reprocharmelo, la pelotuda de tu ex mujer.
- ¿Cómo ya se enteró? ¿Y vos cómo te enteraste?
- ¿Cómo te pensás que me enteré, boba? Germán.
- Uy, que boluda. Pasa que nos agarró justo, y yo no pude disimular mucho. Viste, es medio boludón, pero hasta él se dió cuenta.
- Karen...
- ¿Qué?
- Vos estás re contenta con Gretel. Yo te mato.
- ¿Por qué?
- De todas las pendejitas calentonas y tilingas del país te tenías que enamorar de la ex de Germán y de la que la Peco siempre odió porque sospechó que pasaba algo.
- Bueno- me contesta Karen- la verdad es que, pobre Peco, algo de razón tenía. A mi Gretel me encantaba, pero estaba con ella y no podía hacer nada. Ahora que ella se fué con Julián y me dejó el campo orégano...
- Y vos aprovechás cada oportunidad. Por qué sos así, Karen, por qué. Es muy difícil defenderte cuando hacés esas cosas.
- Bueno- dice ella- no me defiendas. Gretel, dejá de besarme, me hacés cosquillas.
- Juro por Dios que nunca te voy a volver a hablar- le digo yo pero Karen ya cortó la comunicación. Es evidente que ser medio judía nunca le ha traído un ápice de culpa. Pero yo si me siento re culpable. ¿Qué hago para recuperar la amistad de la Peco? ¿Algún cidi de Arjona? ¿Entradas para ver a Sandra Mihanovich? ¿Algo para Bernardita?
Pensar que dormía tan tranquila.
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