jueves, 7 de julio de 2016

Leo Ricciardino

Hablemos de amores imposibles. Desde hace dos o tres años estoy enamorada de Leo Ricciardino. Primer punto a favor; es gordito. Yo prefiero los hombres que dicen vamos a comer un asado a la parrilla que los que dicen vamos a correr para bajar las medialunas. Segundo, es morochón, tiene pinta de camionero. Tercer punto, es peronista y aunque soy trotskista siempre preferí los peronistas a los radicales. Además se viste bien pero sin exagerar. Cuarto y esto es un halago que yo sé que les va a caer mal a varios: es el mejor periodista rosarino. Cuando leo una nota de Leo Ricciardino pienso que lindo que escribe. Cuando lo escucho hablar en la televisión pienso que bien, cuanta razón tiene, que inteligente que es. Es divertido e inteligente, y ese es un combo casi imposible de conseguir (si lo sabré por dura experiencia; mejor que no abra el placard de los ex porque en cualquier momento me vienen a reclamar no sé que; que vayan a la Corte Suprema de Justicia y sino apelen al Tribunal de la Haya y de última vayan ante el Papa Franciso y si no, no sé, solo les queda un ashram, ser testigos de Jehova, volverse judíos, en fin, ya no sé que pensar de mis ex. En argentino: que le reclamen a Magoya, a mi que me dejen de romper las pelotas, que estoy laburando para criar a un chico de dieciseis años. Como dice Capusotto: ya era hora.). Un beso grande, Leo, y seguí escribiendo en Rosario 12 que te voy a seguir leyendo.

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