viernes, 1 de julio de 2016
Quique Pessoa
El que más me gusta de todos los periodistas radiales del país, mi verdadero héroe radial es Quique Pessoa. Tuve la fortuna de ser compañera de banco de su hija Celeste Pessoa en el Nacional 1 y era una chica encantadora, a la cual le mando un beso grande, a pesar de la distancia y los años, que no vienen solos. Me encanta Pessoa porque es coloquial sin ser desagradable: cuando algo sale mal en la trasmisión radial, en vez de quejarse, invoca al maestro Pugliese. Recuerdo en los noventa, cuando el cigarrillo de marihuana se había vuelto casi un hábito en los recitales de rock, una de las mejores amigas de Celeste nos contó que él le había hablado a ella sobre la droga, no con la voz admonitoria de No te drogues o Winners don´t use drugs, que estaba de moda en esa época, sino explicándole con serenidad que era malo para ella. La conversación exacta no la sé, porque nunca la escuché. Si escuché a la amiga de Celeste diciendo: me gustaría que mi papá fuera así. Eso se me quedó grabado. A veces, como dicen las abuelas, mejor que estar declamando y discurseando, es mejor educar con el ejemplo.
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