Me encanta leer relatos eróticos. No solamente porque son eróticos, sino porque también son historias de amor. Y de ellos siempre prefiero los homosexuales a los heterosexuales, que son bastante interesados y show de tres de la madrugada. Y de entre los relatos eróticos prefiero las historias de amor gay masculinas a las lésbicas: raro en una chica.
Las lesbianas son una telenovela de las tres de la tarde. Entre que se deciden a conseguir una novia, y consiguen una novia y se acuestan con esa novia y después deciden salir del closet y después se pelean con toda la familia y después se deciden a inseminarse artificialmente o a adoptar y a formar una familia feliz ya se divorciaron. Me parece que tendrían que aceptarse con más facilidad, sobre todo en el siglo XXI: si ya te acostaste con tres mujeres y te encantó y no podés dejar de pensar en mujeres todos el día, si, nena, sos torta.
Los hombres no. Los hombres una vez que se decidieron a ser gays van por todo. Dejan atrás todos los complejos: vuelven locos a todos los hombres, casados y solteros. Se necesita mucho coraje para decir que sos homosexual, sobre todo si sos varón. Lo primero que preguntan es si sos activo o pasivo. O sea.. Es un poco raro defender el amor homosexual masculino siendo una una mujer heterosexual común y corriente como hay tantas en el mundo y sobre todo no teniendo el típico mejor amigo gay que aparentemente toda mujer necesita para sentirse divina. ¿Porqué las mujeres siempre necesitamos que un hombre nos diga que somos divinas? Generalmente no lo somos. Pero lo que me gusta de los gays es justamente eso: su coraje de ser en un mundo donde ser algo es siempre solamente un tag, un twitter, un tinder.
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