sábado, 20 de octubre de 2018

Una noche en Hollywood

A pesar de que mi hermano no es tan nerd como yo, aceptó que fuéramos a Hollywood a conocer a Stan Lee. Desgraciadamente tuvimos que aceptarla a la novia de mi hermano, que es una histérica insoportable. Ni siquiera es tan linda, eso es lo peor de todo. Tiene buen cuerpo, pero de cara es parecida a la directora de nuestra escuela, eso sí, teñida de rubia. Pero bueno, que se le va a hacer, el idiota de mi hermano se enamora a cada rato. Por suerte en el hotel conseguimos habitaciones separadas.
Lo único que teníamos era la dirección de Stan Lee. Yo la había conseguido gracias a mis contactos en Internet. Tenía tres ediciones originales de Amazing Spiderman y quizás consiguiera que me firmara aunque sea una. La verdad era que era una idea un poco arriesgada, pero bueno, era Stan Lee. Lo malo fué que cuando llegué a Hollywood me enteré que la dirección que tenía era falsa.
- Pipino, siempre te dije que tu hermano era medio pelotudo- dijo mi querida cuñada.
- Bueno, podemos hacer otras cosas- dijo mi hermano.
No sé si fue ella o fue el. En ese momento los dos me caían para el reverendo orto.
- Yo quiero conocer a Stan Lee.
- Sos un boludo caprichoso, Martincito- me dijo mi hermano.- El día está re lindo, podemos ir a comer a Mc Donald y a un mall, y vos acá emperrado como un nene.
- Para ir a comer a Mc Donald me quedaba en mi casa. Tengo uno en la esquina.
- No me extraña que te haya dejado Claudia- acotó mi cuñada- La sacabas nada más que a convenciones de historietas.
- Andate a la puta que te parió, Mónica.
Esto fué un golpe bajo. Mi cuñada odia su primer nombre. Insiste en que la llamen por el tercero, que es Verónica. Esas boludeces que tienen las mujeres.
- Con mi vieja no te metas, pendejito.
- Bueno, dejame de romper las pelotas. Vos quisiste venir con nosotros. Te hubieras quedado en tu casa, con Claudia, limándote las uñas.
- Mariano, decile algo.
- Que querés que le diga. Si es así de boludo desde los dos años.
- Ah, bueno, no le decís nada, y yo estoy acá pintada. No, yo, ya me estoy volviendo para la Argentina. ¿Donde está el consulado, la embajada? No los aguanto más a ninguno de los dos, hombres grandes que siguen leyendo historietas. Uno treinta y cinco y el otro treinta y dos.
- Vero, no seas así.
- Es así- digo yo, porque también estoy podrido- sos una boluda, cuñada,  vos y la Claudia, que era peor que vos, que lo único que sabía hacer era sacar el cuero a cuanta mujer se le cruzaba. Ya sé que la Mujer Maravilla no existe, como ella me recordaba constantemente, pero al menos es buena mina y tiene mejores piernas.
- ¿Escuchas las boludeces que decís?
- Para, para... ¿Me estás diciendo que la Mujer Maravilla no tiene un lomazo?
- Está dibujada, cuñadito... Dibujada. Además, yo estoy mucho mejor.
- Mirá lo que está diciendo, Marianito. Que ella es más linda que la Mujer Maravilla
- Mariano ¿no soy más linda que la Mujer Maravilla?
Mariano me mira a mí y la mira a Mónica. El pobre está desesperado y transpira.
- Sos mucho más linda que la Mujer Maravilla.
- Mariano, dejá de bolacear. Era el amor de tu adolescencia y por eso empezaste a salir con Carina. ¿No te acordás?
- ¿Quién es Carina?- le pregunta Mónica a mi hermano.
Me acabo de dar cuenta que metí la pata y mucho. Mucho, mucho.
- No,nada,  Vero, Carina fue una de las primeras novias de mi hermano. Estuvieron juntos, nada, tres años.
- ¿Tres años? ¿Tres años enteros, completos, y nunca me contaste nada Mariano?
- Gracias, hermano- me dice Mariano.
-  Yo sabía de Jessica. Y a Judith la conocí en tu casa. Pero Carina... ¿Quién es esa Carina? Encima según tu hermano estaba buenísima. Que hijo de puta. Ahora sí me voy.
Casi se larga a llorar. La concha de mi madre... ¿Quién entiende a las mujeres? ¿Por qué no vienen con un manual de instrucciones?
- Era mi novia del secundario, Carina.- le dice Mariano a Mónica- Salimos en tercero, cuarto y quinto. En Bariloche me metió los cuernos con el coordinador y la dejé.
- Uy, pipí, nunca me dijiste nada.
- Y bueno, que te iba a contar. Además, ella se casó con el coordinador y ahora vive en El Bolsón.
- Bueno, entiendo. Y también entiendo que tu hermano es un boludo que con treinta y dos años lee historietas, está enamorado de la Mujer Maravilla y consiguió una dirección falsa de Stan Lee.
- Qué querés que te diga. Tenés razón, Vero.
- Bueno- digo yo- vayamos a comer a Mc Donalds. Además. me parece que leí en Internet que esta noche hay un tour por la mansión de Hugh Heffner. No es tan caro, y he visto varias conejitas, y...
Mariano me mira.
- Y puede llegar a ser interesante conocer. Es parte de la cultura de Hollywood ¿no? La mansión Playboy.
A mi cuñada le gusta el plan. Se mete en la ducha a cantar (mal) canciones de Maluma.
- Bueno, más o menos salimos- me dice mi hermano en voz baja- Sos un experto en meter la pata, boludo. Si seguías así, no la pongo nunca más. Por otro lado, la mansión Playboy. Che, no es mala idea. La otra vez vi fotos y hay varias que son muy parecidas a la Mujer Maravilla.

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