viernes, 5 de octubre de 2018

El escándalo en el mundo moderno.

Thorton Wilder observa en Los Idus de Marzo que no hay un puritano más grande que una prostituta, un ladrón o un cafisho cuando observa alguien que repite sus conductas en las esferas más altas, donde reside el poder. Una mujer pobre puede acostarse con muchos hombres por dinero, y obviamente será juzgada por sus pares, que la tratarán de puta; ahora ella misma, si ve que hay mujeres que hacen lo mismo pero en departamentos elegantes y por un buen cachet, o por un auto lujoso, o por una mansión, será la primera en decir que esa otra mujer es, obviamente, una mala mujer. Porque hace lo mismo que ella, pero cobra más dinero. El problema del mundo moderno no es el escándalo; es que el escándalo ya no es nada escandaloso. Día a día asistimos al espectáculo de banqueros que giran dinero a Suiza, a Seychelles y a Inglaterra, sin explicar nunca exactamente el origen de ese dinero. La prostitución de lujo está prácticamente naturalizada, por lo menos en Argentina: se asume que una chica más o menos linda que sale en la tele, va a conseguir algún futbolista o periodista; si es muy, muy linda, probablemente un empresario. Quizás el día de mañana se divorcien, pero en cuestiones de economía las mujeres somos mucho más inteligentes que los hombres (perdón economistas varios) y no va a salir perdiendo. La droga es prácticamente una anécdota, un chiste interno; aquel o aquella se droga, si, que se le va a hacer. Desde los años ochenta hemos asistido al espectáculo de personas pasadas de cocaína, de alcohol, de marihuana o de Lexotanil en los estudios de televisión. Solamente pasa a ser tragedia cuando alguien muere por sobredosis. Han muerto muchos, famosos y no famosos y lo hemos aceptado naturalmente como parte de la vida. A lo sumo les echamos la culpa a los malditos narcotraficantes, pero la verdad es que yo nunca he visto a un narcotraficante ponerle un revolver en la cabeza a un adolescente para que fume un porro. Hasta la homosexualidad, que una o dos décadas atrás era un secreto a voces, ahora es abierta, y aparece en las revistas del corazón. Se acepta cualquier cosa y se puede hacer bromas sobre cualquier cosa ¿hasta que punto es divertido? Las mujeres que aparecen en la televisión y en Instagram buscando un novio futbolista o empresario ¿no nos hacen un poco de ruido al feminismo? Quiero recordar dos casos de chicas modelos que terminaron mal últimamente, no recuerdo sus nombres, pero recuerdo los casos: una de ellas era modelo, quedó embarazada, anunció en las redes que había quedado embarazada, y a los pocos días se suicidó de un tiro en la cabeza. El otro caso es bastante parecido; una chica muy jovencita, modelo, que publicaba sus noticias en las redes sociales, que tenía su novio, sus cosas, y se suicidó un día tomando pastillas en la bañera. Esos casos, como los chicos que toman pastillas de extasis en la fiestas electrónicas o los chicos que fuman paco en las villas ¿no nos están diciendo nada? Yo pienso que es muy escandaloso que los chicos y las chicas de quince, veinte, veinticinco años no tengan otro proyecto de vida que no sea aniquilarse a ellos mismos. En algún lado fallamos como padres de esos chicos y tenemos que aceptarlo y escuchar lo que ellos dicen cuando nos interpelan, cuando se manifiestan a favor del aborto legal, cuando defienden a sus amigas y amigos ante el pensamiento definitivamente retrógrado de muchas personas retrogadas de cuarenta, cincuenta años. Yo tengo cuarenta años, además, y como decía Spinetta, ningún tiempo pasado fue mejor. Mañana es mejor.

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