domingo, 21 de octubre de 2018

El horizonte electoral argentino.

Bien observa hoy José Pablo Feinmann que hay que ver que dice Elisa Carrió: siempre invoca a Dios. Lo cuál es una postura muy cómoda: si Dios existe, y le habla, ella debe proclamar su palabra y obrar en consecuencia. Es una Juana de Arco del siglo XXI (un poco más vieja, eso sí y sin ingleses ni franceses peleándose en la Guerra de los Cien Años). La ventaja de invocar a Dios en cada frase es que él no puede contestarle, obviamente. Es Dios, está muy ocupado sosteniendo el Universo, si cada vez que invocaran su nombre en vano hubiera castigado a alguien ya la Tierra no existiría. Así que le creo a la doctora Carrió: por ahí Dios le habla, pasa que le dice cosas muy contradictorias.
El peor de los males en la política argentina es el catastrofismo; esa tendencia de los diarios (no solo de los grandes medios hegemónicos) a pensar que por una elección se cae el mundo. Y digo no sólo los medios hegemónicos: he visto a mucha gente de izquierda en mi adolescencia y juventud diciendo que sí gana tal o cual se van del país. Y me parece bien, si uno tiene dinero para irse a otro lado, está bien. Pero hay mucha gente que no puede irse del país si gana un mal gobierno. Ahora, cuando esa proclama de si gana tal o cual me voy del país dicha por gente que tiene mucho dinero y cuyo pensamiento es decididamente de derecha, me parece una absoluta falta de respeto. En nuestro país, y en muchos países, cuando vino una dictadura hubo gente de mucho dinero que perdió todo y tuvo que irse con lo puesto a lavar platos a Francia o a México, para que no la mataran. Y hubo gente que no se pudo ir y la mataron. Entonces, sentarse en la comodidad de tus millones a decir con voz de mártir que si gana tal o cuál me voy a Miami a gastar dólares porque acá no se puede vivr es una falta de respeto a la gente que se exilió, y cuando pudo volver se sintió muy mal por haberse exiliado, y a la gente que murió porque no pudo escaparse de la dictadura. Si no te gusta el resultado electoral presidencial del 2019, estás en todo tu derecho de irte a vivir a Miami. Ahora, no hagas de esto una especie de sacrificio personal heroico, porque lo que estás haciendo es irte a vivir a Miami porque tenés departamentos y plata allá y las playas son lindas y los shoppings son bárbaros. Por ahí el partido o la alianza que gana el año que viene no haba un gran gobierno; quizás sea solamente bueno, quizás sea más o menos. ¿Y qué? Los argentinos hemos sobrevivido a doscientos años de malos gobiernos, con breves iterregnos como el peronismo, Illía, Alfonsín, algunos momentos del kirchnerismo. No nos vamos a morir porque gane Macri de vuelta. No caigamos en la trampa de los grandes titulares de los diarios, que anuncian el Apocalipsis de una manera que le hubiera dado vergüenza al mismísimo Juan el Apostol. La verdad es que la democracia es esto; vota todo el pueblo, y gana el que saca más votos. Si el año que viene gana Macri o Maria Eugenia Vidal o Larreta, por ahí a mi no me guste demasiado. Pero tampoco me gustó cuando lo votaron a Menem en 1995, y a muchos no les gustó, y fué catastrófico para el país, pero acá estamos. La democracia es mucho más frágil de lo que uno piensa; defendámosla, sobre todo las personas de izquierda. La derecha siempre va a intentar ser golpista. No le demos el gusto. Tengamos mejores argumentos que ellos, y seamos más éticos que ellos. Es la única manera de impedir que el neo fascismo liberal triunfe en nuestra región.

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