domingo, 28 de octubre de 2018

El arte de narrar en radio

Leo hoy en un reportaje radial a Hector Larrea, que sabe más por viejo que por diablo, que se ha perdido en gran parte el arte de narrar en radio. Es desgraciadamente cierto. La mayor parte de los periodistas radiales buscan el cross en la mandíbula, olvidando que para lograr el cross en la mandíbula hace falta noventa y nueve por ciento de transpiración. Es terrible que un comunicador social sea inculto, peor aún es que se jacte de su falta de cultura y piense que el oyente quiere escuchar cosas simples, como por ejemplo "Acá lo que hace falta es mano dura" o "Baradel es un gordo vago". La mayor parte de los periodistas radiales de hoy en día y también los televisivos no interpelan al oyente; lo dan por sentado. Hay muy honrosas excepciones como Lalo Mir, Hector Larrea, Victor Hugo Morales, Eduardo Aliverti, Alejandro Dolina, Reynaldo Sietecase; el resto es pura espuma radial y televisiva. La noticia de que en Santiago del Estero quemaron vivo a un campesino aparece convenientemente diluida detrás de alguna barbaridad que dijo Elisa Carrió o que twitteo Victoria Donda. O sea, el twitter y el facebook antes que un hombre asesinado. Los medios periodísticos que realmente se la juegan (La Garganta Poderosa, por ejemplo, gran ejemplo de que con nada de guita podés hacer muy buen periodismo) son ninguneados por Mitre, Vorterix, Mega, Radio con Vos, Latina, etc, etc. Cómo dijo una persona muy inteligentemente el año pasado, si no tienen nada que decir, si van a seguir reproduciendo lo que dicen los medios hegemónicos como loros barranqueros, pasen música. Es mucho más subversiva y mucho más inteligente una canción de Seru Girán y más actual, que esa cosa de estar repitiendo noticias de los diarios sin ningún tipo de reflexión y descontextualizando absolutamente lo que pasa. La mass media, que es gigantesca, tira data todo el tiempo, pero esa data se disuelve en el aire a los tres días. Carrió se pelea con Macri, Carrió se amiga con Macri, Macri se lleva bien con Christine Lagarde, Christine Lagarde dice que los viejos viven demasiado y son un problema (ella es vieja también, quizás también sea un problema). Es espuma de lavarropas. Lo que está ocurriendo en nuestro país y en el resto de los países de Latinoamérica es demasiado grave cómo para que la gente que se dice periodista no lo plantee como algo que puede llevarnos a la catástrofe. El crecimiento del neofascismo y del neonazismo en Europa es el espejo donde no debemos mirarnos: Europa hace décadas que es un corpus académico, económico, político, cultural que se empecina en negar y destruir al diferente. Le tienen horror a los "bárbaros": sus palacios y sus universidades están construidas con sangre, huesos y oro extraído a esos "bárbaros". Convenientemente lo olvidan. Ahora el miedo es el senegalés, el turco, el libanés, el peruano, el venenzolano. Y lo hacen, y esto es lo de temer, con justificaciones de posmodernidad y posverdad. Lamento decirles que Marx murió, pero no murió la lucha de clases: esta mas viva que nunca, en cada fabrica cerrada, en cada campesino muerto, en cada escuela rural que se cierra, en cada chico que no recibe su asignacion familiar, en cada hospital que desmantelan.

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