jueves, 4 de octubre de 2018
Sábato
Odiado y mal llevado como pocos, es sin embargo con solo tres novelas uno de los grandes autores de Argentina. Olvidémonos de Nabokov y de Bukowski; la relación incestuosa que es el epicentro de la tragedia en Sobre Heroes y Tumbas es mucho más subversiva que cualquier Lolita o Máquina de Follar. Abbadon el Exterminador es una lectura reaccionaria de la década del 70, sobre todo de la juventud y de la izquierda y desgraciadamente, en muchos casos, es acertada. Sábato es uno de los pocos outsiders reales de nuestra literatura: fue un best seller, pero no era juguetón como Cortázar, ni elegante como Bioy Casares ni académico como Borges. Fué, probablemente, el único escritor existencialista en la Argentina. No fue nunca agradable, ni puso su vida en sus obras, como hicieron muchos autores argentinos. Más bien en su obra pone a la historia de Argentina y a la Argentina misma en una encrucijada ¿que hacemos con esta especie de demonio que es Fernando, que le arranca los ojos a los pájaros de pequeño y luego lleva a su hija al suicidio? ¿Qué hacemos ante algo tan final como El Informe sobre Ciegos? Ya no hay respuestas ante eso. Es lo que sigue sucediendo hoy en día: la historia nos devora, los jóvenes mueren antes que los ancianos, la disputa de unitarios y federales sigue aún viva. Suena inverosímil, pero es así, y solo Sábato lo vió claramente.
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