amable con los niños
para que así atiendan mi tumba
cuando llegue el momento
desmenucen las galletas en la hierba
por mi cumpleaños
y reciten el poema sobre
las vacas brincando
ellos mismos viejos y grises
Gerdur Kritsny
Hungarian Gim, valle de Aman
Me están llegando mensajes de Sarar, mensajes de Rodrick y ahora tú, Lermoune Filland, otra vez metiéndome en problemas, y encima quejándote porque tienes que abandonar tus cacharros sucios. ¿Quiénes están contigo en Aro?
Indigo, el Turco y Will, dijo Lermoune.
¿Y Tiffanny?
Está con Sarar.
La única mas o menos sensata es ella.
Quiere arrasar con Arguil y con el rey.
Haganlo, respondió Gim.
Sarar no está de acuerdo. Eliza está prisionera, como Omar y Jorginho y los otros...
Además, dentro de poco, de nada, llegarán los esbirros del rey. Nosotros sobreviviremos. Aro no.
Basta la, pensó Gim.
No me alcanzan los idiomas que sé para maldecirte, Lermoune. Te las arreglaste en la tierra para que esta banda de delirantes te secuestrara, me llamaste a Islandia (donde vivía muy feliz) para que te rescatara, y ahora, después de todo esto, sigues necesitando mi ayuda.
Eres cartógrafo, dijo Lermoune.
Están buscando la máquina.
Sabés que la encontrarán y serán como nosotros o peores que nosotros.
¿Cómo lucharemos contra inmortales? Son mortales y aún así son huesos duros de roer.
Según Sarar, hay un océano aún no descubierto por los mestizos ni por los reyes.
Está casi seguro.
Puede ser, dijo Gimlet. Las zonas donde se puede morar las he cartografiado todas. Pero este planeta es gigantesco. El doble de la tierra, probablemente.
Además, lo que los mestizos creen que es un océano en realidad es un mar. Un pequeño mar.
Eso es lo que te estoy diciendo, dijo Lermoune.
¿Quién nos garantiza que si hay otras tierras no serán para nosotros tan inhóspitas como esta? preguntó Gim.
Tendría que haberme quedado en la tierra.
Ah, se burló Lermoune, pero era un planeta nuevo.
Oh, sí, dijo Gim el húngaro.
Sigue siendo un planeta nuevo.
Aún no sabemos su nombre.
Me comunicaré con Rodrick, le dijo a Lermoune. Creo que el plan no es tan malo como parece a simple vista. Si estoy equivocado.
Lo sé, fue la respuesta de Lermoune.
Calabozos del rey, pensaron ambos.
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