miércoles, 10 de octubre de 2018
La violencia en el futbol
Hemos llegado en el futbol a un nivel de delirio tal que en mi ciudad hace años que no se juega el clásico Rosario Central- Newells con las dos hinchadas por miedo a que los "simpatizantes" del equipo perdedor destrocen media ciudad en su furia revanchista, como si romper negocios y capots de autos hicieran volver el tiempo atrás e impedir un tres a cero. En los últimos veintiocho años he visto tantos muertos a causa del fútbol que me resulta difícil contarlos; inclusive es gracioso ver que muchos periodistas deportivos mayores hablan con gran preocupación del rock, y sus tragedias, cuando el futbol argentino se ha convertido en las últimas tres décadas en una picadora de carne literal, no metafórica. El último escándalo que trascendió, el de los menores de un club de futbol que fueron aparentemente acosados sexualmente o abusados, es muestra de eso. Por empezar, está bien que estos casos sean investigados por la justicia; no me parece tan bien que trasciendan tan públicamente a la prensa, y menos aún a nuestra prensa, tan proclive a echar mantos de sospecha sobre cualquiera. Un menor de edad es siempre un menor de edad; no hay razón para que ni su identidad ni su imagen trascienda, y la justicia es responsable por eso. No la prensa, nunca la prensa, y mucho menos nuestra prensa, en la cual la mayoría de los periodistas tienen un uno en ética periodística y solo buscan la primicia. Ya se está hablando de ver si los chicos de seis o siete años tienen "condiciones" para ser grandes futbolistas y ficharlos para el Barcelona o el Manchester. Pero yo creo que ni Maradona, ni Messi, ni Kempes, ni Fillol tenían grandes condiciones para ser futbolistas a los seis o siete años; tenían, eso sí, muchas ganas de jugar al fútbol porque les gustaba. Dejemos de pensar al futbol como lo que salvara la Argentina y a los futbolistas como héroes o villanos; afuera de la cancha son personas como nosotros. Espero que algún día vuelva a jugarse el clásico con las dos hinchadas en mi ciudad, y que si perdemos los canallas, lo único que tengamos que soportar sean las cargadas por facebook.
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