martes, 9 de octubre de 2018
Eva Giberti
De las mujeres que plantean cuestiones feministas en la Argentina, siempre Eva Giberti me pareció la más centrada y la más clara para explicar. El feminismo muchas veces tiende a abstraerse de la lucha de clases, cuando es pura lucha de clases. No hay muchas feministas que hayan sido mucamas cama adentro; hay pocas feministas que hayan trabajado en una fábrica textil. La irrealidad de muchos planteos feministas o su radicalización extrema radica en que realmente desconocen la realidad de las mujeres que son mucho más pobres que ellas. Con esto no quiero decir que yo me reivindique como una mujer pobre; sé que dentro de mi realidad soy una privilegiada, como Eva Giberti sabe que es una privilegiada, como Beatriz Sarlo es una privilegiada. Muchas mujeres somos privilegiadas porque no nacimos en una familia donde los hombres tenían la última palabra siempre. De todas maneras siempre la palabra de la mujer es cuestionada. Si una mujer dice la mitad de las barbaridades que dicen Baby Etchecopar o Eduardo Feinmann es repudiada por otras mujeres. Lo peor es que muchas veces las repiten porque Etchecopar o Feinmann las dicen sin ningún tipo de condena social; eso es lo que se llama el patriarcado. Eva Giberti plantea cuestiones sobre el aborto, la adopción, las niñas madres de Misiones (muchas de relaciones no consentidas y muchas intrafamiliares), realidad que es estadísticamente confirmadas por Centros de Estudios Femeninos. Supongo que son muy útiles las estadísticas, pero lo que se necesita es cambiar la realidad. Concretamente que las estadísticas dentro de un año cambien. Sino estamos diciendo pobres las chicas misioneras, y el feminismo es un sistema de damas de caridad con pátina de decoupage. Es terrible la realidad de muchas chicas menores y no menores de edad dentro de sus casas; se naturaliza muchas veces el maltrato, y la violencia, no solo la sexual. No solo en Misiones, en todo el país. A veces me da por pensar mal y creer que el feminismo que solo se piensa como feminismo, en realidad lo que quiere es que la mucama siga teniendo muchos hijos y que esos hijos no lleguen nunca a la universidad y lleguen a ser abogados o profesores de Biología. Es probable, porque muchas mujeres toman lo que les conviene del feminismo y lo que les incomoda lo ignoran. Por suerte existen feministas como Eva Giberti.
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