Fui una niña y una adolescente muy traumatizada. Mis padres no se separaron. Mientras yo veía que otros niños y niñas tenían un padre por un lado y una madre por el otro, y la madre los cuidaba mientras les hablaba mal del padre y el padre los sacaba los fines de semana y les compraba juguetes y los llevaba a comer hamburguesas, en mi casa no. Yo siempre quise ser hija de padres separados: escuchar a mi padre quejarse de mi madre en algún bar al lado del Laguito, escuchar a mi madre protestar sobre el padre de sus hijos en mi casa, como corresponde. Y que las reuniones navideñas fueran por separado. Pero no. No me dieron el gusto. Se peleaban en mi casa y había que tomar partido. Diálogo típico en mi infancia:
- Papá, dice mamá que sos un amarrete.
- Hija, decile a tu mamá- mi mamá estaba al lado- que yo tengo dos trabajos y le doy todo lo que gano para la comida-
- Hija, decile a tu padre que yo también trabajo. Y además vengo acá y los cuido a ustedes. Y el mira todo el día la televisión.
- Decile a tu mamá que ya me tiene podrido.
- Decile a tu papá que podría ayudar un poco en casa, no.
- Decile a tu mamá que se deje de joder.
Una infancia y una adolescencia así. Años, años, años. Mis compañeras de facultad me hablaban mal del padre que las había abandonado en la infancia porque se habían ido con una mujer más joven. Yo las miraba con un poco de envidia. No saben lo que es tener a tu papá y a tu mamá en casa, los dos juntitos, quejándose uno del otro, tenía ganas de decirles. Lo del matrimonio para toda la vida es una farsa, tenía ganas de decirle. No se casen nunca, intentaba decirles a algunas que querían casarse: el matrimonio no solo implica un marido e hijos (un montòn), sino una suegra, cuñados, concuñados, tíos postizos y un montón de agregados. Si de casualidad uno se lleva bien con uno y a sus hijos los quiere porque son los hijos ¿porque agregar un montón de familiares extra a los que probablemente les guste la empanada de mondongo, Maluma y encima por ahí escuchen a Baby Etchecopar? Lo peor de todo es que mi madre y mi tía se emperraban con el tema del casamiento o aunque sea del novio. ¿Para que quiero un novio? tenía ganas de decirles. ¿Para después andarme quejando de que se sabe completa la formación de Boca o de que llenan de barro el piso del comedor? Para eso me conseguía un perro: son cuquis, dóciles y están siempre contentos cuando una llega a casa. Y si una los reta, no se ofenden: te miran con carita de pobrecito yo, que anduve abandonado y con sarnita hasta que me rescataste. Por eso, sé que el mejor estado civil de un persona es: felizmente separado o separada.
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