lunes, 15 de octubre de 2018
La decadencia del periodismo de investigación.
No quiero destrozar las ilusiones de los muchos chicos y chicas que ingresan a una escuela de periodismo o a la carrera de Comunicación Social, pero el periodismo desde sus inicios ha dependido de sus auspiciantes. Quizás Borges fué más terminante; decía que cuando uno lee en los periódicos que todos los esfuerzos del enemigo para pasar de la ciudad X eran infructuosos, era una manera de dorar la píldora para decirnos que la ciudad X había caído. El periodismo de investigación actual es casi una parodia de esto; los escándalos en política, en cultura, en espectáculo, son cada vez más parecidos a sí mismos. Quizás lo realmente más novedoso de los últimos años haya sido que el director del FMI haya querido abusar de una empleada de hotel. Novedoso no porque haya sido algo excepcional, sino porque haya trascendido a la prensa y haya tenido que renunciar por ello. Hace diez años atrás era impensable. Desde hace casi veintinueve años, desde que me empezó a interesar la política, leo los diarios. Siempre dicen más o menos lo mismo. Y el mundo cambió mucho desde mi infancia, y cambió para peor. Hoy en día la gente se enoja con gente que no conoce por un tweet. Lo cuál es la hipérbole de la sensibilidad; si no podés soportar que nadie hable mal de vos, no vivas, porque siempre alguien va a hablar mal de vos. El nivel de consumismo del ser humano ha llegado al paroxismo; necesitamos tener el último celular porque si no no seremos nadie, o el último auto, porque seremos aún menos. La ropa hoy en día es solamente una marca, si algún día se pone de moda el nudismo hay muchas mujeres y hombres que se suicidarían porque no sabrían que hacer. Literalmente. Miramos las películas que todos miran y leemos los libros que todos leen y estudiamos en las universidades para tener un título universitario que nos servirá para decir que tenemos un título universitario en algo. Y para tomar examen, en el caso de que se sea profesor universitario. Y el periodismo de investigación, en los últimos veinte años, parece especializado en remarcar los "grandes" actos de corrupción en la política, así cómo en los "grandes" escándalos en Hollywood. Bueno, así cómo Hollywood era escandaloso desde la época de Chaplin, lamento decirles a los grandes periodistas de investigación que se escandalizan de la corrupción política que esta ya existía en la Roma de Julio Cesar. Así que, para mí, al menos, la novedad es nula. No digo que el periodismo sea completamente inútil; digo que proclamarse cómo un gran periodista porque descubriste que Berlusconi o Trump anduvieron con prostitutas es como proclamarse un genio porque descubriste que el Sahara era un desierto. Y esto no lo digo en apoyo de Berlusconi ni de Trump, sino para reveer que está haciendo el periodismo de supuesta "investigación" en nuestros días. La mayor parte de los escándalos que aparecen en la tapa de los diarios son marcadamente armados; se nota, no sólo que allí intervino parte del poder judicial y de los servicios de inteligencia de cada país, a conveniencia, sino los grandes medios, que tienen acciones en todas los grandes holdings internacionales, por las dudas, por si las moscas, por si estalla una revolución en Indochina y tienen que girar todo su dinero a Alemania. Que la cadena O Globo haya estado exultante después del triunfo de Bolsonaro, por ejemplo, me da mucho que pensar. Los ejecutivos de la cadena O Globo son cualquier cosa menos inocentes, saben que un triunfo de Bolsonaro en Brasil va a llevar al desastre en su país y quizás en el resto de Latinoamérica. Que acá se esté hablando de que Tinellii puede ser el candidato a presidente en 2019 es también extraño. No es nada personal contra Tinelli, pero su discurso siempre fué el de que el era un chico bueno e inocente de Bolivar; quizás cuando comenzó. Nadie sobrevive treinta años en la televisión y llega a ser el empresario más poderoso siendo un chico inocente, los empresarios nunca son inocentes. Tinelli conoce el juego del showbussiness y dentro de la televisión argentina lo juega bien, o lo jugó bien hasta hace un par de años, cuando Netflix, Amazon y los demas sistemas on demand empezaron a socavar a la televisión tradicional. Lo preocupante es que nuestra generación y la generación de nuestros padres, los adultos, los que tendríamos que dar el ejemplo, seamos menos maduros y más dependientes de cualquier cosa que nuestros propios hijos. Queremos todo ya, aunque no sabemos que queremos. Pienso que el periodismo de investigación muchas veces juega con nuestra propia hipocresía; nos permite que nos escandalicemos por cosas que en privado pensamos, bueno, está bien, no es tan grave. Y lo peor de todo es que no está bien y es grave lo que está ocurriendo en el mundo en realidad, pero tenemos poco coraje para decirlo por miedo a no encajar.
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