Rasgando hasta mis ojos
la pantera es negra ante la noche y blanca ante
el día e
invisible para todos.
Oigo su rugir
solo cuando sueño.
(Quieren impedírmelo las suaves charlas de muchachas
y muchachos,
las quejas de ancianos y las risas de los niños
el rumor de las palomas
y la tristeza de los árboles.
No caigo en la trampa)
Su ronronear es
como el canto de una mujer
que no conozco.
No caeré en la trampa.
Los gatos de Ulthar me vigilan
y son mis dioses.
(aunque suaves círculos concéntricos van atrapándome)
Dentro de su negro lustre azulado
la pantera vigila feliz,
sigilosa
relamiéndose.
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