lunes, 22 de octubre de 2018
La mala literatura
Voy a decir algo que va a ofender a literatos, literatas, poetas, poetisas, críticos de literatura y etc; la mayor parte de la producción literaria de nuestros días no le llega a los talones a una canción de Andres Calamaro. Se busca publicar, no escribir; se busca ganar premios, no escribir versos. Se busca la beca Guggenheim, no contar una historia. Para eso no escriban, directamente. Estudien marketing o analisis de sistemas, ganarán más plata y serán felices, se casarán con alguna buena chica o chico, quizás tengan hijos o sea... una vida común. No estoy diciendo con esto que los escritores sean personas excepcionales, digo que escribir es algo excepcional. Algo que se hace por pasión, no para conseguir un premio Nébula o Pulitzer. La academia literaria actual es rigurosísima en su canon; pero los escritores siempre escribieron contra la academia, no aceptando su canon. Los libros actuales, muchos, parecen escritor por personas que quieren escandalizar en su temática (a esta altura imposible, las fotos privadas de las celebrities se filtran en Internet) o en su forma. Lo de la forma es complejo. En realidad cuanto mejor es la literatura, más fácil se lee. Triste realidad para mucha gente que ha leído a Borges y a Córtazar y se empecinan en escribir como un nene de tres años. Hay escritores que son densos y difíciles de leer y son muy buenos, pero son la excepción. La verdad es que hay muchos autores que se enamoran de Saer o de Piglia y escriben unos emboles terribles protagonizados por un tipo que es escritor que reflexiona sobre la crisis epistemológica del sistema capitalista actual y conversa con sus compañeros de café sobre eso y se queja de que su mamá no le planchó la camisa y de que la novia lo dejó por uno que estudia arquitectura. O sea, seguro que ese libro lo va a terminar leyendo solamente la mamá del autor y por ahí la exnovia, que al leerlo va a confirmar que terminó dejando a un tipo insoportable y que por lo menos el actual la aburre hablándole de arcos góticos. Esa cosa de decir, pasa que yo soy escritor, pasa que yo soy poeta, pasa que a mí no me comprenden... La idea de ser escritor o poeta es que te comprendan, sino estudiá filosofía y empezá a hablarles a tus amigos de Parménides y de Heidegger. El gran tema de la literatura actual es que la gran literatura está más en la música y en el cine y en la televión, que en la literatura. ¿Para qué escribimos libros? Nadie se murió por no escribir un libro. La gente se muere todos los días en la calle por diversas razones, menos por no haber escrito un libro. Hay mucha gente analfabeta en el mundo, que jamás ha tocado un libro en su vida, y sigue viviendo su vida. Si no hay algún tipo de riesgo en nuestra escritura, algún tipo de latido, de corazón de milonga, nuestros poemas, nuestros cuentos y nuestras novelas serán inevitablemente saldos olvidados después de tres años. No digo que no haya que escribir ni que no haya que publicar. Digo que hay que poner en conflicto esa actividad, porque es un verbo, y no un verbo contemplativo.
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