jueves, 30 de mayo de 2019

Una historia épica

- Che, vos escribiste un par de libros, ¿no?
- Si, diez libros de literatura infantil juvenil -no un éxito pero vendieron bien- y tres libros de policiales. Además un libro de anécdotas de mi juventud. Y además guioné tres películas.
- Bárbaro, bárbaro. Porque acá tenemos una idea para una historia épica, filmarla y venderla a Netflix. ¿Te interesaría guionarla?
- Y, sí... ¿Cuanto me pagarían?
- Dos mil dólares.
- Si, creo que sí... A ver que consulto con mi mujer.
- ¿Tenés que consultar con tu mujer estas cosas?
- Shhh. Esperá que le mando el mensaje. ¿No viste mi apellido? Soy judío. Hijo de madre y padre judíos. Nieto de abuelos judíos. Y casado con una judía. No hago nada sin consultar con mi mujer. ¿Sabés la frase que más le gusta decir a una esposa judía?
- No.
- ¿Viste que yo tenía razón y vos estabas equivocado? Cinco veces al día, todos los días, desde que están de novios y después diez veces al día. Cuando se llega a las bodas de oro es veinte veces al día. Ya me contestó el  Wasapp. Si, agarralo, dos mil dólares es bocha de guita, hay que comprarle zapatillas nuevas al nene, no hagas como la vez que te ofrecieron escribir una comedia de enredos y te negaste porque no estaba a tu altura, después la escribió Muscari y se llenó de guita. Si, me interesa guionarla. ¿Cuál es la idea?
- Bueno, en un mundo muy, muy antiguo empiezan a aparecer zombies. Y hay un muro y la gente ahí lucha contra los zombies.
- También hay dos hermanos que en realidad son amantes. Y tienen dos hijos.
- Y hay una reina en el exilio con un dragón.
- Y hay un rey gordo que se muere por culpa de un jabalí.
- Y hay una escuela de magia donde van los adolescentes a aprender magia desde los diez años y reaparece un señor oscuro.
- Pero, perdón, ¿ eso no es Juego de Tronos? ¿Mezclado con Harry Potter? ¿Y un poco de Walking Dead?
- No, no. Lo de los zombies es re original nuestro.
- Y además en Juego de Tronos los dragones son tres.
- Bueno, porque no quiero que me hagan juicio por plagio.
- ¿Cuáles son las chances de que alguien en Norteamérica o en Inglaterra vea una serie épica argentina?
- Buen punto. Pero ¿quién es el protagonista? ¿El rey gordo?
- No, claro, nos olvidamos de decirte. El protagonista es un muchacho hosco y peleador, poco sociable. Es Nicolás Cabré.
- Ah, claro, alguien como Nicolás Cabré.
- No, no, es Nicolás Cabré. Es el único de los actores famosos de Argentina que aceptó estar en nuestra serie épica. Todos los otros, cuando le contamos la historia, les pareció una payasada. Cabré nos atendió bien y nos dijo que hasta por ahí conseguimos un cameo de su novia. O sea, casi casi tenemos dos famosos.
- Entiendo. ¿Le puedo mandar otro Wasapp a mi mujer?
- ¿Por qué nos estás preguntando? Es tu celular.
- Cierto. Es la fuerza de la costumbre. Querida, me parece que si acepto hacer este guión no solamente me van a hacer juicio por plagio, sino que voy a ser conocido en el ámbito literario argentino como el hombre que hizo el peor guión de la historia argentina, y encima copiado. Las zapatillas del nene pueden esperar. ¿Les sirvo un café?
- No, gracias, tengo úlcera.
- A mí sí. Capucchino. ¿Tenés galletitas?
- Lincoln, nada más. Ahí me contestó. Querido, las zapatillas del nene no pueden esperar, se le salió la suela. Acabo de entrar al diario Ambito Financiero y ví que el dólar cotiza a cuarenta y cinco con noventa. Si te dan dos mil dólares por adelantado para escribir un guión, los agarrás y decís gracias. Si en el ámbito literario te discriminan por haber escrito el peor guión copiado de la historia argentina, no tiene que importarte: dentro de un año, a lo peor de dos alguien va a escribir otro guión peor que el tuyo. De algo tenemos que vivir. Te lo dije cuando rechazaste la comedia de enredos: alguno la va a hacer y se va a llenar de guita. Tenía razón: tendría que haberme casado con Muscari, no con una persona que le interesa más su prestigio literario que las zapatillas sin suelas de su hijo. Besos, si no aceptas escribir el guión cambio la cerradura de la puerta. No, ya está decidido, acepto. No tengo guita para pagarme un hotel esta noche.
- Bueno, bárbaro. Rico el capuchino. ¿Me alcanzás el paquete de Lincoln?


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