viernes, 17 de mayo de 2019

Censurar a une artiste.

El viernes pasado fui a  ver a Susy Shock. Es una gran cantante y su banda es excelente; el percusionista, en particular, me pareció uno de los mejores que he escuchado en Rosario. Pero el resto de la banda también es excelente y las canciones son muy buenas; no ví demasiada política en sus canciones, o por lo menos debo decir que las letras de Susy Shock son mucho menos políticas que las de Fito Paez o Luis Alberto Spinetta; sus lecturas sobre el escenario de textos propios, ni siquiera le llegan a los tobillos a la belicosidad de cualquier declaración del cantante de La Berisso, que definitivamente son más masivas. Hoy me entero que en San Pedro la Comisión Directiva de la Biblioteca decidió prohibir "las manifestaciones religiosas y políticas" y sugerirle a Susy Shock que cambiara el contenido de su show. Repito: vi el viernes pasado el espectáculo de Susy Shock y es muchísimo menos escandaloso y más apropiado para niños que Los Angeles de la Mañana o Showmatch.
Ahora ¿para cuándo la quema de libros, querida Comisión Directiva de la Biblioteca? No sean tímidos. Si les parece que el show de Susy Shock es "demasiado" para una biblioteca de San Pedro y que sus socios se quejaron (varios, parece, y anónimos en su mayoría, sino hubieran juntado firmas): ¿porque no buscan entre sus estantes libros donde aparecen homosexuales, lesbianas, o mejor aún, libros escritos por homosexuales y lesbianas y, directamente, los queman? Porque si Susy Shock les parece, a ustedes y a sus socios, demasiado incómoda y que habla demasiado de religión y de política, les sugiero que quemen la mayoría de sus libros, excepto claro la Biblia y el libro de Doña Petrona. Si uno está a favor de la censura, bueno, debe estar a favor de la censura, y al menos no disimularlo. Pero creo que ese no es el verdadero problema de la biblioteca de San Pedro: el problema es que a la Comisión Directiva de la Biblioteca de San Pedro si el que hiciera un espectáculo fuera el cantante de la Berisso, que en dos o tres oraciones en un recital habló en contra de los veganos, los homosexuales, los transexuales y los integrantes de su propia banda, no lo hubieran censurado, diciendo que representa "la voz del pueblo argentino" (?). Esto es la Argentina cultural que tenemos: una cantante es censurada previamente por sus canciones y sus poemas, y otro cantante (a quién no tengo el gusto de haber escuchado, ni, sinceramente, estoy demasiado tentada de hacerlo) es defendido cuando hace declaraciones de dudoso buen gusto con la justificación de que representa "el sentimiento popular del pueblo argentino".










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