lunes, 6 de mayo de 2019
Nuestra querida Lady Macbeth
Odio a Lena Headey. Mejor dicho, odio a Cersei Lannister. Hay gente que la ama, pero Cersei Lannister no es un personaje ambiguo: se la ama o se la odia. Cersei Lannister es Lady Macbeth sin Lord Macbeth. Cersei Lannister no es una perra ni una víbora: es una malvada con todas las letras. No se arrepiente nunca, ni siquiera cuando mueren sus tres hijos. Sus odios son múltiples, sus amores son pocos y selectivos: su hermano y amante, y sus tres hijos. Es la única digna hija de Twin Lannister, su padre: se lo dice y su padre no lo niega del todo. Quizás se asuste de descubrir que su hija es tan ávida de poder y tan maquiavélica como él y de enterarse lo que muchos sabían: que mientras el estaba ocupado en guerra y en complots, su hijo y su hija primogénitos no solo son amantes, sino que han tenido hijos y han matado a varias personas para ocultar su amor. La verdadera tragedia de Cersei Lannister es que está sinceramente enamorada de su hermano y él de ella. Pero el mejor momento de Cersei Lannister, el que la marca más como el monstruo que va a ser, es en la segunda temporada, al comienzo, cuando queda viuda, ya ha muerto Edd Stark, y decide la muerte de todos los bastardos de su esposo muerto. De todos: bebes de pecho y aprendices de herrero. Esa escena es de una crueldad que anticipa todo lo que va a venir. Por esas escenas y por muchas otras, todos admiramos a Cersei Lannister: la mejor malvada de la ficción de la historia. Voldemort y Darth Vader y Sauron, son una nota al pie.
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