domingo, 19 de mayo de 2019

Daniel Salzano.

Escritor, poeta y compositor, según su breve biografía, fue y es uno de los mejores de la Argentina. Probablemente si no fuera gracias a Juan Carlos Baglietto no lo hubiera conocido: pero Juan Carlos Baglietto es, desde que empezó, no solo uno de los mejores cantantes argentinos, sino uno de los más preocupados por cantar y contar buenas canciones. No le importa si la canción es de Joaquín Sabina -a quien conoce todo el mundo- o de Daniel Salzano -a quien pocos conocemos y admiramos-; si la canción es buena Baglietto la canta igual. Aquí, una de las letras más hermosas de Daniel Salzano, dedicada a sus hijos: Salzanitos.

Mis hijos serán: trompetistas o no serán nada,
les prohibo cirujanos, arquitectos,
mucho menos banqueros, hombres de la bolsa,
serán trompetistas, maravillas desde chicos,
en el zapato de reyes la corchea,
en el otro zapato el de las fucsias,
después les compro, la vida,
les doy almanaques de caballos,
les compro aparatos con cosquillas.
Los pongo contra el cielo,
les explico de Dios y de Louis Armstrong.
Mis hijos serán descalzos, herrabundos, detenidos,
palpados de uno o mas amores,
les encontrarán, es claro, la trompeta,
andarán por tiovivos con palabras giratorias,
tendrán amigos, enemigos, ex-amigos,
tendrán que empeñar su palabra, su café,
pero no empeñarán nunca su trompeta, les diré,
pues una trompeta es una trompeta,
les regalaré una gamuza de gamuza,
les haré escribir Biz, en los retretes,
eso haré, eso serán,
y aquí va mi testamento,
les dejo un repertorio de tristezas,
usenló... solo de vez en cuando,
el día de mi muerte vayan todos al entierro,
lleven sacos colorados, lleven la trompeta,
toquen Rosamadreselva,
o algún otro blues,
pero cuidado, lleven las bufandas,
en los cementerios se muere de amor,
y de frio,
y yo, los amo tanto.

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