domingo, 5 de mayo de 2019

La televisión y el machismo.

No hay nada más machista que un conductor de televisión argentino. No, perdón, hay algo más machista: una conductora de televisión. Las preguntas que generalmente le hace una conductora de televisión a una entrevistada es: ¿Tenés novio? ¿Queres tener hijos? ¿Sos celosa? ¿Alguna vez fuiste infiel? O sea, la pobre actriz, periodista, cantante, o escritora tiene que responder preguntas de su vida privada y no tiene derecho a responderle: no, no tengo novio, los hombres son aburridos, solo entienden de fútbol, los hijos son caros y prefiero gastar ese dinero en carteras, por eso no tengo,  no soy celosa porque obviamente que un hombre se puede enamorar de otra que no soy yo y bueno, infiel, lo que se dice infiel, esa te la debo (eso se llama la Gran Marcos Peña, aprendan chicas, es una gran frase, si la dice un Jefe de Gabinete ¿por que no nosotras?). El conductor de televisión hombre también hace esas preguntas, pero con voz canchera, como dando a entender que según lo que responda la pobre actriz, periodista, cantante o escritora, la va a definir como lesbiana, puta, monja o mama luchona, trepadora o nena careta; una podría decir ¿que sabe? No, el conductor de televisión obviamente no sabe nada de mujeres, como cualquier hombre normal -yo tampoco sé demasiado sobre hombres, nunca he sido uno, el sentimiento es recíproco, son esa especie rara que odia los vestidos de terciopelo y la música de Bach- pero asume o imagina que al hacer esas preguntas va a saber más o por lo menos, va a tener medio punto más de rating y se va a hablar mucho de su programa. Algunas actrices y actores (bien observado por Beatriz Sarlo en La intimidad pública) entran en el juego, más que nada para promocionar sus obras de teatro y sus programas de televisión, porque con algo hay que parar la olla y arman unas novelas medio históricas del tipo: si, me puse con el de novia tres meses y lo amé intensamente, pero después mi mejor amiga le mandó un Wasapp semidesnuda y el, como todo hombre, se acostó con ella y bueno, me enteré por Wasapp que ellos se acostaban y son los dos unos mentirosos. Ni Migré imaginó una historia tan dolorosa, mire lo que le digo. Y bueno, después no le hablé más. Ni a él ni a mi amiga. Lo cual, si una lo piensa bien, tiene un poco de lógica. Bueno, chicas, chicos, la infidelidad no es obligatoria pero, como todo lo prohibido, es divertida. Así que mejor no ser celosos. Tu novio o novia se puede ir con otra, con otro o con otre. Y, quien te dice, al principio por ahí te sentís mal pero también, un poco, una los deja irse con un suspiro de alivio. Imperdonable, pero tristemente cierto.

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