En esta semana un asesor de la cámara de diputados fue asesinado y un diputado fueron baleados en Plaza de Mayo. Al poco tiempo, las investigaciones policiales y judiciales aparentemente concluyeron en que fue un hecho referido al ámbito privado, no al político. De todas maneras, quiero referirme a como lo trataron varios medios: dijeron fue un crimen pasional no vinculado a la política.
Recorto esta nota de Infobae:
La Casa del Encuentro, junto con el apoyo de la Fundación Avon para la Mujer, realizó un informe detallado en el que reunió los datos de casi una década de femicidios en el país, desde el año 2008 hasta el 2017. En ese período, hubo 2679 femicidios y femicidios vinculados en el país de mujeres y niñas, y 268 femicidios vinculados de niños y hombres.
Lo que sigue es una reflexión mía: tres mil seres humanos muertos en diez años no pueden seguir llamándose en los medios crímenes pasionales. Es un genocidio lento por goteo: un genocidio en el que además no están contadas las violaciones y las denuncias por golpes. Y lo que ocurrió esta semana en Plaza de Mayo, aunque a muchos medios no les guste, no puede ser llamado crimen pasional. Pasional es el bolero y el tango. Un crimen es un crimen. En los medios, especialmente en los más masivos, es muy usual hacer debates de panelistas no especializados sobre estos temas. Eso no se puede hacer. Un crimen es un crimen: si a uno no le gusta que le arrebaten el celular en la calle, tampoco la televisión (o la radio o los diarios o los portales de Internet) tienen que editorializar de manera sesgada acerca de un crimen: a lo sumo puede llamar a especialistas en derecho, en seguridad o en psicología criminal. Sino parecería que desde los medios se está autorizando a algunas personas a asesinar a otras, si el asesinato es "pasional".
Lo otro que quiero decir es que la única manera de bajar los números de los femicidios es con políticas de Estado. Y para eso se necesita mucha infraestructura, muchísima formación en seguridad pública y mucha inversión. Y mucho control sobre la justicia: no es posible que una persona que asesinó a otra salga más rápido si tiene un "buen abogado". Si una persona asesinó a otra violentamente, tiene que estar condenada el tiempo que corresponde, más allá de si su abogado tiene un montón de pergaminos o no. Si no, la justicia parece permeable (demasiado permeable) al poder y al dinero. Es decir, algo bastante parecido a una corporación. Si el homicidio está penado con la cárcel y si el homicidio doloso agravado por el vínculo es una condena grave, que sean una condena grave. No hay demasiados atenuantes para una persona que asesina a otra persona indefensa. No es cuestión opinable o sujeta a derecho; es cuestión de aplicar la ley ante los femicidios con su máxima regularidad. El último bien que tiene cualquier ser humano, es su vida. Si otra persona se la quita, o intenta quitársela de manera violenta, tiene que estar preso y muchos años. Si no, nos estamos arriesgando a que personas con un grado grave de psicopatía queden libres a los diez años y que vuelvan a asesinar. No creo que las cárceles tengan que ser lugares de represión y castigo: creo que los presos, aún los de lesa humanidad, tienen derechos humanos y deben ser tratados dignamente. Ahora, que tengan derecho a la libertad, como cualquier ciudadano que no cometió delitos, eso no. Y muchísimo menos un femicida: un femicida es una persona con un grado de psicopatología bastante grave, y bastante difícil de comprender y de analizar, porque elige matar a mujeres o a niños. No podemos asegurar que un femicida se reforme en la cárcel: por lo tanto el femicidio tiene que ser castigado con severidad, aun cuando el femicida tenga buenos abogados y contactos con el poder.
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