sábado, 4 de mayo de 2019

La Guerra de Malvinas y la dictadura militar

Uno de los grandes mitos de la historia reciente argentina es que la dictadura militar cayó por culpa de la guerra de Malvinas. Eso no es cierto. La dictadura militar venía cayendo desde mucho antes de la guerra de Malvinas. La guerra de Malvinas se declaró porque unos días antes había habido una marcha gigantesca de la CGT. Porque los militares habían confiado en el poder financiero y el poder financiero los había destrozado. Y porque el pueblo argentino es uno de los más sindicalizados y politizados del mundo: no tiene nada que ver con otros países latinoamericanos, donde las personas pobres no reciben vacunas, no reciben educación, y si las despiden del trabajo no se quejan. La guerra de Malvinas, que muchos vivimos con gran culpa, fue un manotazo de ahogado de un régimen que se caía a pedazos. Argentina tiene muchas características tercermundistas, pero tiene una ventaja que la mayoría de los países del tercer mundo nunca tuvieron: tiene buena educación pública y buena salud pública. Visto a la distancia, suena increíble que incluso a los militares, que aunque reciben una educación básica reciben una buena educación, no les haya resonado que una dictadura que asesina a obreros, maestras, médicos, abogados, estudiantes universitarios y secundarios en Argentina no iba a durar demasiado. Que los iban a juzgar. No solo la justicia humana, sino la sociedad entera. Uno se puede olvidar de quién no pagó un café o de quién le robó un novio o una novia. Uno no se olvida de quien le mató un hijo, una hermana, un padre, un sobrino. Ese tipo de crímenes no son justificables. Y haber declarado una guerra (una guerra a Inglaterra, nada menos) para sostener una dictadura y luego rendirse terminó hundiendo a la dictadura. Pero la dictadura no cayó por la guerra de Malvinas; la dictadura cayó porque venía cayendo, porque sus crímenes fueron horrorosos, porque usar la tortura, la delación, la desaparición de personas, el robo de niños y el asesinato de presos son métodos horroroso y nadie, en su sano juicio, puede estar de acuerdo con ellos.

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