sábado, 4 de mayo de 2019

Timote

A fuer de ser sincera, el cuento En William Morris no lo escribí yo. El cuento En William Morris es la reescritura del primer capítulo de la gran novela Timote, de Jose Pablo Feinmann. He cambiado algunas de las observaciones de Jose Pablo Feinmann, quién evidentemente supone que alguien de clase obrera como Sabino Navarro no sabe de vinos. Lamento avisarle que en las clases obreras, de los setenta y las de ahora, la calidad de los vinos, de las pizzas y de los tallarines es cuestión mucho más importante que la publicación de cuarto libro de Historia de la Sexualidad de Michel Foucault y que el debate sobre si la modernidad ahora es líquida o visual. Si de algo saben los pobres, es de comida y de cuando falta comida. Espero no haber herido la sensibilidad de los descendientes de Aramburu. En todo caso, nunca creí demasiado la versión de que la guerrilla argentina durante los setenta no tenía otro camino que el de hacerse guerrilleros. Supongo que a Montoneros ajusticiar a Aramburu le habrá parecido un gran gesto histórico; y fué un gran gesto histórico, pero en la dirección equivocada. En el cuento no quise hacer héroes a ninguno de los dos personajes: ambos eran mucho más jóvenes de lo que soy ahora y, cuando somos jóvenes, todos nos creemos inmortales. Todos aspiramos a la inmortalidad. La mortalidad es mucho más dolorosa, mucho más complicada y requiere una gran dosis de humor; por eso nos cuesta tanto.

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