viernes, 10 de mayo de 2019

Sobre ser hijo.


Ser ex hija.  ¿Se puede ser ex hija? Uno siempre es hijo de alguien. Uno puede no engendrar, no ser madre o padre,  puede cesar una línea dinástica, encerrarse en un caserón o en un cuarto y negarse a engendrar a otro ser humano. Pero no se puede dejar de ser hijo o hija de alguien. Parece que es lo peor que una hija puede hacerle a un padre o a una madre: negarlo. Pero anteayer leí una frase muy hermosa en una novela: no me hables de mi antepasado, dice el personaje, a los veinte años uno es padre de sí mismo. Uno ya no rinde tanta cuenta a los padres muertos ni a los padres vivos. Uno es un adulto separado, alguien que envejecerá a partir de ese momento, y no hay línea sanguínea ni historia personal que entorpezcan esa libertad. En un momento dado, dejamos de ser los hijos de alguien, para ser nosotros mismos. Nuestros padres, terribles y crueles o bondadosos, o algo negligentes, son solamente nuestros padres; después de cierta edad, echarle la culpa a los padres es ser un niño de cinco años en un envase de una persona adulta. No es cierto que un hombre o una mujer adulta quieran matar a su padre o a su madre: es simplemente que los vemos envejecer, y como dice Vallejo, nunca envejeceremos de su edad.

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