Ser ex hija. ¿Se puede
ser ex hija? Uno siempre es hijo de alguien. Uno puede no engendrar, no ser madre o padre, puede
cesar una línea dinástica, encerrarse en un caserón o en un cuarto y negarse a
engendrar a otro ser humano. Pero no se puede dejar de ser hijo o hija de alguien. Parece que es lo peor que una hija puede hacerle a
un padre o a una madre: negarlo. Pero anteayer leí una frase muy hermosa en una
novela: no me hables de mi antepasado, dice el personaje, a los veinte años uno
es padre de sí mismo. Uno ya no rinde tanta cuenta a los padres muertos ni a los
padres vivos. Uno es un adulto separado, alguien que envejecerá a partir de ese
momento, y no hay línea sanguínea ni historia personal que entorpezcan esa
libertad. En un momento dado, dejamos de ser los hijos de alguien, para ser
nosotros mismos. Nuestros padres, terribles y crueles o bondadosos, o algo
negligentes, son solamente nuestros padres; después de cierta edad, echarle la
culpa a los padres es ser un niño de cinco años en un envase de una persona
adulta. No es cierto que un hombre o una mujer adulta quieran matar a su padre
o a su madre: es simplemente que los vemos envejecer, y como dice Vallejo,
nunca envejeceremos de su edad.
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