viernes, 16 de mayo de 2014
Marcelo Birmajer
En este país, decía Isidoro Blainstein, es todo joda. Le cambian el nombre a la calle Rioja y le ponen La Rioja. Hablo con una chica y me dice, escribí un libro de poemas. ¿Cuánto te llevó? le pregunto. Un fin de semana. Ese sutil aire del ser argentino está tan sabiamente diagnósticado en los cuentos de Marcelo Birmajer que asombra. Recomiendo a cualquiera que quiera ser padre leer, antes de emprender la aventura: Me gustaba más cuando era hijo (confesiones de un padre). Todos los problemas reales que la paternidad y la maternidad acarrearán aparecen allí: el temible jardín maternal, la adaptación de la salita de cuatro, las citas de la maestra para avisarnos que nuestro tierno retoño mordió a un compañerito (momento trágico en la vida de toda madre; ¿es un futuro Hannibal Lecter?). Los inolvidables actos de la escuela, cuando descubrimos que nuestros hijos definitivamente no tienen pasta de actores. El dolor de descubrir que el niño al que creíamos super inteligente porque habló a los nueve meses no entiende la regla de tres ni la cursiva. Una lástima que el muchacho esté casado; pero podríamos escribir un libro a dos manos - como una sonata- y llegar a la conclusión de que la infancia de uno muere definitivamente cuando tenemos que explicarle a nuestro hijo que la escuela es un lugar maravilloso. De la secundaria actual mejor no hablo, porque con el entusiasmo que mi hijo concurre sospecho que es algo así como un club de sociales donde de vez en cuando escuchan lo que dice alguna profesora. Si escribimos el libro, podría usar los derechos de copyright para pagar los gastos de Bariloche, que según parece es más caro que Dubai, pero es la despedida definitiva de la adolescencia. Y luego algo estudiará; en el caso del mío hay una alta probabilidad de Bellas Artes y ya lo veo haciendo una performance mientras mis compañeros de oficina lo señalan con el dedo. Por suerte no es muy parecido a mí. Quizás Birmajer tenga más suerte y sus hijos se dediquen a la biotecnología o a la ingeniería en sistemas, carreras, parece, de mucho futuro.
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