viernes, 9 de mayo de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia.

Diario de Germán.

Estoy en mi departamento. Tranquilo y feliz. Alberto se fué con Juancito a su casa (por fin), el edificio se vació, no tengo mascota, pongo Rachmaninovv en el equipo en una versión nueva de una pianista húngara o japonesa. Miro el techo. Dentro de un rato voy a cenar, pero todavía no. Y me llama Patricia.
- Sé que nos odiás- dice antes de que tenga tiempo de decirle nada.- Y tenés derecho a matarme. A mí y a Amalia. Pero esto es una emergencia. De en serio. ¿Podemos ir a tu casa?
- Sí, está bien, no hay problema.
No tardan nada. Me parece que Patri me estaba llamando desde la esquina. ¿Me estarán acosando?
- Hola, Germán. Amalia, tenés que decirle algo a Germán.
- Si, Germán, disculpá, pasa que dije unas cosas y mi mamá lo malinterpretó y bueno... ya sabés.
- Amalia ¿así pedís disculpas?
- Bueno, está bien, Germán, disculpame.
- Bueno, está bien- digo yo. Todo es medio raro.
- Si te hace sentir mejor, mi vieja se enojó conmigo y tuve que conseguirme un trabajo. De moza. En la patisserie de Julián.
- Gravísimo- dice la Patri.- Bueno, ahora que ya lo peor pasó, venimos porque sabemos que Karen es muy amiga tuya, y queremos que intercedas entre ella y la Peco.
Las miro.
- No, imposible.
Amalia la mira a Patri. Patri la mira a Amalia. Y entonces Amalia se larga a llorar.
- Mira, vos no sabés lo que yo quiero a la Peco, es mi amiga desde hace años, me tejió esta bufanda, y quiere que yo sea la madrina de Bernardita, pero ya comí cinco paquetes de granola y engordé dos kilos desde que ella esta en mi casa. Y ¿vos sabés la letra de "Todo me recuerda a tí? Yo no la sabía. Ahora me la sé de memoria. Y también la de Puerto Pollensa. Y ¿vos sabías que a veces los bebés no nacen de cabeza, sino de pie? ¿Y que pueden llegar a tener treinta enfermedades diferentes? ¿Y que los enchufes para ellos son peligrosos? Yo no lo sabía. Ahora  lo sé de memoria y el poco instinto maternal que podía llegar a tener está naufragando, porque no sé si cuando una tiene un bebé tiene una pequeña bolsa de ternura o un futuro kamikaze que lo único que hace es conectar sus dedos a los tomacorrientes como si no supiera lo idiota que eso. No te digo, que sea un superbebé, pero hasta  mi primo sabe que uno se muere si hace eso.
- Mi hermano una vez casi se queda pegado- dice Patri.
- Yo también- digo yo.
- Mi vieja casi me mata. El otro boludo se cagaba de risa. Para él fue divertido.
- Bueno- digo yo.- Voy a ver que hago. Pero lo de Karen es casi imposible. Está enojada y dice que ustedes son más amigas de la Peco que de ella.
- Vamos los tres a hablar con Karen- dice Patri.- Por ahí la convencemos.





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