miércoles, 7 de mayo de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia.

Diario de Amalia.

Yo pensé que se les iba a pasar enseguida. Pero no. Hace tres días que tengo instalada a la Peco acá, llorando y comiendo facturas de manteca. Y tortas que le traigo de mi trabajo. Lo bueno es que la Peco me cocina, así que no tengo que comer más ese pollo horrible que venden en la rotisería de la esquina. Lo malo es que su único tema de conversación es Karen.
- Estoy segura que tuvo una historia con Gretel a mis espaldas- me dice.
- Estas loca, Peco.
- Mirá, no sé, si no fue con Gretel fue con otra. Pero casi seguro que fue con Gretel. Es mucho más linda que yo y tiene una boutique.
- Peco, a Karen no le cae nada simpática Gretel. La escuché hablar de ella. Muy mal.
Por un momento se calma, pero después retoma el temita.
- Me decís eso porque estoy embarazada y sensible y querés cuidarme. Ya sé que sos buena amiga, Amalia, y también la cubrís a Karen... Como la cubriste cuando fue lo de Virna.
Ah, Virna. Karen y la Peco recién estaban empezando a salir y pocos lo sabíamos. Yo y Patri, en realidad. Era todo medio raro, porque hasta hacía poco eramos las mejores amigas (aunque Patri y yo no habíamos ido como ellas al colegió inglés) y de repente eran una especie de novias. Entonces apareció Virna, que era venenzolana y muy linda y Karen medio que se enamoró de ella. Y salió con ella mientras salía con la Peco y la Peco se enteró seis meses más tarde, cuando ya se estaban por casar, por Whatts App. Karen no lo negó, pero se justificó diciéndose que en esa época no estaba segura de sus sentimientos. La Peco la perdonó, pero no del todo, como lo prueba que dos años después la historia todavía salga a colación.
- No sé, Peco, hablá con Karen- le digo yo. La verdad es que me duelen los callos de los pies y hoy me quemé dos veces. Y no tengo muchas ganas de seguir hablando, porque tengo sueño.
- No puedo, no viste como me trata.
- Si, Karen es medio pelotuda a veces- le digo yo. Uy, dije una boludez. A la Peco le gusta hablar mal de Karen cuando está ofendida con ella, pero no le gusta que nadie hable mal de Karen.
- ¿Te parece una pelotuda? - retruca la Peco.- ¿Por qué?
- No, nada, es una manera de decir.
- No, ahora explicame.
- Y, no sé, es mandona y del PRO y solamente escucha a "músicos progresivos". Siempre remarca eso. "Músicos progresivos". Y se ríe de Brad.
- Entonces- me dice la Peco- yo también soy una pelotuda porque me casé con ella. Y a las dos nos encanta la música progresiva. Que bueno, saber lo que una amiga piensa de una.
Y se encierra en el baño a seguir llorando. Yo, después de un rato, le golpeó la puerta.
- ¿No serán las hormonas del embarazo? ¿Fuiste al obstetra?
- No, no son- me dice la Peco desde adentro del baño.- Amalia, ¿sabés que a tu baño le falta un poco de pintura? Mañana puedo hacerlo.

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