jueves, 22 de mayo de 2014

Conexiones

- Esa no la podés largar.
Me lo dijo así. Yo lo miré. No me parecía tan importante, y además, cada vez que hablaba me parecía más boludo.
- Vos sabés que acá hay códigos.
La de siempre. Al gordo no lo soportaba, pero este era peor todavía. El gordo por lo menos sudaba copiosamente y tenía asma; daba más bien pena.
- Eh, vos sabés, la imagen pública.
El gordo y yo nos miramos y nos empezamos a cagar de risa. Porque la imagen pública que daba era cada vez más patética; la verdad, casi nadie le creía nada desde que lo esponsoreaba Malboro y Movistar.
- El periodismo...- me dijo.
- Vos no sos periodista- le dijo el gordo y por una vez tenía razón.
No nos contestó. Creo que tenía muchas conexiones, pero no demasiada inteligencia, lo cual con el tiempo te hace arruinarte. Vos te la ves venir; gente que sale en la tapa de los diarios y que sonríe, que sonríe, que sonríe. Y de repente te das cuenta de que son tan horribles como el resto de la gente que no se ríe nunca.
- Voy al baño- me dice.
- Va al baño a cada rato- me dice el gordo.
- Si- le contesto yo- ya me dí cuenta. Por lo menos podría pagar el café de vez en cuando.
- La buena es cara- me contesta el gordo.
- No le digas nada, se va a ofender-le digo. Pero en el fondo no me importaba. Ya no le creía demasiado. Esperaba el momento para decírselo, y fue entonces cuando me di cuenta de que el café se estaba enfriando y de que yo no veía la hora de estar sola. Tampoco el gordo me importaba mucho, no tenía mucha fe en él. Hombres, diría mi vieja.
Cuando volvió el gordo ya se había ido. Estaba mucho más viejo de lo que recordaba y me di cuenta de que había vivido demasiado. Para mí. Yo solamente quería escuchar a Los Olimareños otra vez en mi casa y recordar la vez que Jorge me habló de "El péndulo de Foucault". Cuando la leí, no me pareció una gran novela; en eso coincido con Martín.
- Tengo una imagen que mantener- me dijo.
- Sí, supongo- le contesté yo. Ni siquiera le dije que no iba a volver. Nunca me lo hubiera creído. Afuera la noche era preciosa y yo ya sabía perfectamente, por una vez, que hacer.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario