jueves, 29 de mayo de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia

Diario de Amalia.

Hago el pacto con Patricia. Departamento desocupado es igual a cita con Marquitos Graubal. Al principio se resistía un poco, pero cuando le conté que a mí me compró cinco pares de zapatos, cuatro cajas de perfumes, dos Tiffannys originales y veinte vestidos, sus prejuicios contra Marquitos desaparecieron como por encanto.
- Dame las llaves de tu departamento- me dice en la puerta de mi edificio- Va a durar más o menos quince minutos. Ni se te ocurra subir.
A los veinte minutos baja.
- Ya está. Está noche la Peco se va a la casa de Julián.
- ¿Cómo hiciste?
- Le dije a la Peco que no iba a soportar ver a Julián en tu casa, junto a ella, después de haberlo perdido. Lloré. Creo que grité. Mencioné algo del corazón destrozado y cosas así.
- ¿Y la Peco te creyó?
- Todo, todo. Ella también lloró, pero dijo que el amor era así y que nunca había soñado con encontrar a un hombre al que le encantara Puerto Pollensa. Terminamos las dos abrazadas y hasta comimos una porción de lemon pie. Estaba buenísimo.
Es en estos momentos en los cuales la Patri es mi ídola absoluta. La abrazo.
- Sos una genia.
- Modestamente, sí- me dice ella.- Ahora hablá con Marquitos.
- ¿Ya le decís Marquitos?
- Disculpá, me olvidé que salía con vos. Fue el año en que mi vieja estaba enferma ¿no es cierto?
- Sí.
- ¿Y por qué te peleaste con él?
- No me peleé. Es imposible pelearse con Marquitos. Me peleé con su abuela.
- ¿Cómo?
- Y, sí. Un día estaba en su departamento, esperando para ir al cine y apareció su abuela. Y empezó a gritarme cosas raras, como que yo le había sacado algo del centro de mesa, no me acuerdo si era un anillo o un broche. Y me maldijo en yddish. Bueno, creo que me maldijo. No sé yddish.
- ¿Y vos que hiciste?
- Nada, creo que le grité un poco también. Y entonces vino Marquitos y nos vió a las dos peleando. Yo le dije muy claro, o tu abuela o yo.
- ¿Y entonces?
- ¿Tengo el apellido de Graubal?
Patri se larga a reir.
- Ay, Amalia, a mi me han dejado un montón de hombres por otras minas, pero por la abuela ninguno.
- Eso es lo que te espera. Si salís con él. La madre no es tan hincha pelotas, es psiquiatra, buena mina, pero tené ojo con la abuela. Es malísima.
- Sí, supongo- me dice Patri- Debe ser una anciana muy malvada, de esas que organizan aquelarres todos los viernes.
- Es la razón por la que Marquitos sigue soltero, según su analista.
- Tiene casi cuarenta, Amalia. Si sigue soltero a los cuarenta es porque ninguna mujer lo aguanta.
Lo pienso un poco.
- Sí, también por eso.





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