Diario de Amalia.
Primero fue el baño. Después la cocina comedor. Por último, mi dormitorio. No se metió con el lavadero, porque está hecho un asquete y tiene miedo de agarrarse algo infeccioso. Todo quedó divino; demasiado divino. Me ordenó los perfumes importados por orden alfabético en la heladera (según ella, es donde mejor se conservan los perfumes). Y lo peor de todo, me tiró la foto autografiada de Batistuta que tengo guardada desde hace quince años.
- Estaba llena de cucarachas- me dijo, como toda disculpa.
¿Por qué se casó Karen con la Peco? ¿Algo se le cruzó en la cabeza? No la entiendo, juro que no la entiendo. Tiró todo lo que no era saludable en mis alacenas, incluso las dos barras (esto es imperdonable) de chocolate Costa de Marfil, que estaban escondidas. Y lo sustituyó por granola. No una bolsita de granola. Cajas y cajas de granola, en todas sus formas posibles; light, fat, pura fibra, mix tropical, mix europeo, con pasas, sin pasas, para celíacos. Y compró salmón y kiwi. Tres kilos de kiwi. Odio el kiwi.
- Tiene mucha vitamina C. Te va a hacer bien, cuando vayas al gimnasio.
- Gracias, Peco- le digo.
- Te tejí una bufanda. Bordó, te gusta el bordó.
La bufanda es hermosa. Me la voy a quedar. El problema es la Peco. En el trabajo, la llamé a Patri.
- ¿Qué hago? No la puedo echar. Está embarazada.
- No, no la podés echar.
- Le podría decir que vaya a tu casa.
- Ni se te ocurra.
- Tu departamento es más grande que el mío.
- Pero yo trabajo todo el día, no me puedo ocupar de ella.
- Patri, no es un perro labrador. Es nuestra amiga. Y está en una pequeña crisis sentimental con Karen. Hay que ayudarla.
- Mirá, yo a la Peco la quiero. Más que a Karen, a veces. Pero tenés que reconocer que siempre fué un poco...
- ¿Dependiente?
- Sí. Muy.
- Llevátela por el fin de semana. Dale.
- Estás loca, nena, tengo un brunch de negocios el sábado y el domingo tengo que descansar.
- Yo también tengo que descansar. Con ella es imposible. Si se quejara, sería más fácil. Es al revés; no se queja, le encanta todo, sobre todo Sandra Mihanovich y Marilina Ross. Escucha todo el día Marilina Ross. Desde las siete de la mañana hasta las once de la noche. Y mirá "Mi bebé" en Utilísima. Todo el día.
- ¿Qué querés? Está embarazada.
- Sí, pero no de mí. Mirá, Patri, hay que solucionar esto si no querés que salga dentro de tres días en la tapa de Crónica.
- Amalia, aflojá un poco.
- No pienso. Si la Peco y Karen se divorcian, no me importa. No la apoyo más, no me importa más nada de ellas dos, son las dos unas egoístas de miércole y juro que si tengo que comer otra ensalada de fruta con kiwi la asesino.
- ¿Te está haciendo comer kiwi?
- Todo el puto día.
- Voy para allá.
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