miércoles, 28 de mayo de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia

Diario de Germán.

- Mirá, Alberto- le digo- Yo te presto las dos lucas, todo bien. Pero me tenés que acompañar a un lugar.
- ¿A donde?- me pregunta él- No me digas que a ver a Lavandera otra vez. Tampoco ópera. Mucho menos al ese solista húngaro que toca ese instrumento horrible...
- No- le digo yo. Que hermano inculto que tengo, por favor. Por suerte a Juancito lo estoy haciendo escuchar Mozart para niños.- A una conferencia de Horacio González.
- No- me contesta.- Es peor que la ópera.
- Bueno, elegí, las dos lucas y Horacio González o le vas a pedir plata a papá.
Me declaro vencedor. La última vez que Alberto le pidió plata a papá, papá le dijo que le iba a prestar el día del arquero. Y acto seguido sacó a relucir toda la guita que había gastado en su primer casamiento ("incluído tu traje de novio"), en el segundo ("por lo menos usaste el traje del primero"), en los dos divorcios, en la carrera de medicina, en el auto Renault flamante que chocó al segundo día e inclusive  en las cinco raquetas de tenis que le compró a los trece años. No fué un espectáculo agradable. Mamá intentó defenderlo de alguna manera, con la frase que usa desde que tenía once años y lo expulsaron del Goethe: en el fondo es un buen chico, no te pongas así. "Se lo va a gastar todo en vino y en putas" le contestó mi viejo. "Ni loco le vuelvo a prestar plata".
- Está bien, voy. Pero vos sos del PRO. Creí que odiabas a los kirchneristas.
- Me invitó Javier- digo yo con mi mejor cara de inocencia.
La cara de inocencia no me sale muy bien, porque Alberto me mira un poco torcido.
- Acá hay algo raro. Javier, vos... ¿Por qué tanto interés en que yo vaya a una conferencia?
Ahí me sonó. La verdad es que Alberto es bastante buen hermano en las Navidades y en los asados, pero no es la clase de gente que uno invita a conferencias. Por ahí algún distraído que recién lo conoce, pero no el hermano menor que desde hace demasiado tiempo lo viene rescatando de lugares tan inverosímiles como Esperanto.
- Pasa que parece que no va a ir nadie. Viste como está el clima en la calle, con todo esto de Cristina yegua y todo eso. Y Javier y el resto de los chicos de la Cámpora se enteraron y para que no se deprima uno de los miembros más importantes de Carta Abierta, quieren hacer un poco de número. Me dijo a mí y si te podía invitar a vos. Invité a más gente, a mamá y a papá inclusive, pero no engancharon para nada.
- Ah, claro- dice Alberto.- No, es cierto, pobre tipo, que bajón si da una conferencia y no hay nadie en la sala. ¿Va a durar mucho?
- Una hora y media.
- ¿Y de que va a hablar?
- Análisis desde el pensamiento nacional de la influencia de Laclau en los filósofos del posmarxismo anglosajón.
- Ah, claro.
Ya lo tengo.
- Germán ¿ese tal Laclau va a estar o no va a estar?
- Me parece que no, Alberto. Se murió hace poco. Salió en los diarios.
- Uh, que bajón. Pobre tipo ese González, encima de que nadie va a las conferencias se le muere el tipo sobre el que va a hablar. Tiene razón la voz de la calle, este gobierno viene en picada.

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