lunes, 26 de mayo de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia

Diario de Germán.

Estoy en mi oficina, solo, cerrando balances. Me llama Javier.
- ¿Puedo encontrarme con vos?
- Sí, claro- le digo yo. Espero que no sea otra vez por lo de la Peco y Karen, porque ya llegamos a la conclusión de que no hay mucho para hacer.
- Mirá- me dice Javier cuando llega- el otro día conocí a dos chicas divinas en una asamblea en la Universidad de La Matanza. Re simpáticas, muy lindas y apoyan bastante a la presidenta. Aceptaron ir conmigo a oír a Horacio González a la Biblioteca Nacional. Estudian psicología en la UBA, son piolas, todo bien. ¿Me podés hacer la gamba?
- ¿De en serio son lindas?- le preguntó yo.
- Sí, acá están en las selfies.
Están bastante bien.
- Bueno, dale, me engancho.
- Bárbaro, que amigo- me dice Javier- Ahora, primero, no hables de Macri. Ni del PRO. En lo posible no digás nada de política, solamente asentí y negá. Bueno, si querés hablá bien de las bicisendas.
- Las bicisendas. Entiendo. ¿Lo segundo?
- Bueno, la cosa es que van a ir con un amigo.
Ahí me quedo callado. Rebusco en mi agenda mental. Amiga, amiga, amiga. Soltera, disponible, piola. Bueno, Carla Erguyren Mansilla estudia Sociología en la Universidad de Belgrano y come milanesas de soja. Puede llegar a ser.
- Creo que tengo a alguien. Carla...
- Ahí está de lo que quería hablarte. El amigo de estas chicas es un chico, bueno. A ver cómo te lo explico. Si va en el Titanic y están Kate Winslet y Leonardo Di Caprio y tiene que salvar a uno de los dos, como que salva a Leonardo Di Caprio.
- Ah- le digo yo- Entiendo.
- ¿No conocés a nadie?
- No, que sé yo. Si conozco, un montón, pero están en pareja. O son complicados. O están enamorados de mí.
- Ah- dice Javier- que mala suerte. Bueno, tenemos un poco de tiempo, hasta mañana a la noche. Alguno puede aparecer.
- Si, esperemos.
Entonces llama Alberto.
- ¿Che, Germán, no tenés dos lucas que me prestes? Me quedé sin guita otra vez y me faltan dos semanas para cobrar todo lo que me deben.
- Bueno- le digo yo- Pasá por la oficina.
- ¿Quién era?- me pregunta Javier.
- Alberto. Quiere que le preste guita.
- Que manguero, che.- Y entonces se le iluminan los ojos- Ahí está. Podés pedirle un favor a cambio de otro favor.
- Che, Alberto no es homosexual.
- No estoy diciendo nada de que sea homosexual. Es más, no le vamos a decir nada a él. Que nos acompañe a la charla, nada más, como una gauchada.
- ¿Vos estás loco?
- No, solamente. Tu hermano le va a cortar el chorro a este chico, seguro. Además, por lo que ví, no creo que tu hermano sea para nada el tipo de él.
- Che, no es tan feo.
- Germán, tiene fotos de Simeone y de Kit Harrington en toda la carpeta.
Suspiro. Por una vez, tengo que elegir. ¿El amor fraternal o la posibilidad de conseguir una chica?
- Vamos para adelante. No creo que le de bola.


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